Congreso suspende sesión del Día de Víctimas por falta de quórum, en un hecho histórico
El 9 de abril, fecha en que Colombia honra a las víctimas del conflicto armado, se convirtió en un símbolo de ausencia y revictimización institucional. A pesar de la llegada de decenas de afectados desde diversas regiones para ser escuchados en el Congreso de la República, la sesión conjunta de las dos cámaras fue levantada por falta de quórum, un evento sin precedentes en los 15 años desde la creación de la Ley de Víctimas en 2011.
Un escenario desolador en el recinto legislativo
Al momento de la decisión, solo 10 representantes y 8 senadores permanecían en el recinto, una situación que el propio presidente del Senado, Lidio García, calificó como "lamentable". Este hecho confirmó las denuncias recurrentes de las víctimas, quienes aseguran que, aunque existen espacios formales, no se cumplen las garantías para escuchar sus reclamos. El Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, establecido por la Ley 1448 de 2011, busca precisamente reconocer a millones de afectados y asegurar instancias de diálogo institucional.
García explicó durante la sesión que, tras verificar la falta de quórum, la ley obligaba a levantar la sesión. "Por ley quinta nos toca levantar la decisión", afirmó, y propuso convocar una nueva sesión formal para la siguiente semana. Además, criticó la ausencia no solo de congresistas, sino también de funcionarios del Gobierno, como el Ministro del Interior, señalando que el episodio era "deshonroso".
La voz de las víctimas: Adriana Pérez y su testimonio
Adriana Pérez, lideresa de víctimas y participante en estas sesiones durante más de una década, expresó su rechazo vehemente a la actitud del Congreso. Como delegada del consejo asesor de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas, Pérez compartió su experiencia personal: su padre y su tío fueron desaparecidos forzadamente en 1996 en Antioquia, y lleva 30 años en su búsqueda.
En entrevista, Pérez detalló cómo la sesión, que inicialmente parecía prometedora con un recibimiento cálido y mejor organización, decayó rápidamente. "Todo pintaba muy lindo", recordó, pero a medida que avanzaba la mañana, los congresistas comenzaron a abandonar el recinto. La solicitud de verificación de quórum por parte del senador JP Hernández evidenció la insuficiencia de legisladores, lo que llevó a la suspensión de la sesión.
Pérez aclaró que las víctimas no solicitaron el llamado a quórum, contradiciendo versiones de algunos congresistas. "Fueron los congresistas los que pidieron eso", insistió, subrayando la injusticia para quienes viajaron horas y gastaron recursos para ser escuchados. Calculó que al menos 10 o 15 víctimas quedaron sin intervenir, muchas de las cuales habían hecho sacrificios económicos para asistir.
Consecuencias y críticas a la falta de compromiso
La reacción entre las víctimas fue de molestia e indignación. Pérez destacó que, en sus 12 años de participación, ha observado una disminución progresiva en la asistencia de congresistas, sin que ninguna entidad ejerza control o sanciones. "No hay un llamado de atención, un proceso de investigación, un proceso disciplinario", lamentó, añadiendo que el irrespeto se manifiesta en comportamientos como llegar tarde, usar celulares o no prestar atención durante las intervenciones.
Respecto a la propuesta de García de realizar otra sesión la semana siguiente, Pérez expresó escepticismo. Cuestionó la viabilidad logística y presupuestal para que las víctimas regresen, y dudó de que el Congreso las escuche esta vez, dado el precedente. "Si no las escucharon el 9 de abril, ¿qué va a pasar la otra semana?", preguntó.
Sobre la responsabilidad, Pérez evitó culpar al Gobierno actual o anteriores, enfatizando que el problema es estructural y afecta a todos los partidos. "Esto viene pasando hace años atrás", señaló, responsabilizando directamente a los congresistas por no cumplir con su deber de representación.
Un hecho histórico y sus implicaciones
Este levantamiento de sesión marca la primera vez en la historia desde la Ley de 2011 que ocurre durante la conmemoración del Día de la Memoria por las Víctimas. Pérez reflexionó sobre el simbolismo de este acto: "Es una revictimización a las víctimas", afirmó, criticando que los legisladores busquen votos pero luego ignoren a quienes supuestamente representan.
El incidente no solo deja en evidencia la falta de compromiso político, sino también el desperdicio de recursos públicos destinados a la participación de las víctimas, incluyendo traslados, alojamiento y alimentación. Pérez concluyó con un llamado a reestructurar estos espacios, sugiriendo que se realicen de manera descentralizada en los territorios para acercar la realidad de las víctimas a los tomadores de decisiones.



