Congreso suspende sesión por falta de quórum en Día de Memoria de Víctimas
La plenaria del Congreso de la República, convocada para conmemorar el Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado el jueves 9 de abril, fue suspendida abruptamente después de confirmarse la asistencia de apenas ocho senadores y diecinueve representantes a la Cámara. El levantamiento de la sesión por falta de quórum dejó sin la palabra a decenas de sobrevivientes del conflicto armado que viajaron desde zonas apartadas del país, desatando reclamos frontales por lo que califican como una revictimización institucional y una vulneración a sus derechos de participación.
"Fueron por los votos y hoy nos desconocen": el reclamo en el atril
El malestar generalizado fue verbalizado en el recinto por Adriana Pérez, integrante de la Mesa de Participación Efectiva de Víctimas de Desplazamiento Forzado. En una fuerte intervención, cuestionó el uso político de su dolor y la desconexión del Legislativo frente a quienes viajaron más de doce horas hacia la capital. "Fueron por los votos el pasado 8 de marzo al territorio y hoy desconocen a las víctimas aquí en el Congreso", declaró Pérez visiblemente afectada.
La lideresa exigió respeto y señaló el desgaste del presupuesto público ejecutado por la Unidad para las Víctimas, utilizado para lograr una movilización territorial que terminó frustrada por el ausentismo. "Doce años lleva esta mesa nacional viniendo y es primera vez que se levanta una sesión", reclamó Pérez en su discurso, subrayando que la conmemoración del 9 de abril requiere una reestructuración de fondo frente al trato del Estado hacia esta población para garantizar garantías de no repetición.
Sillas vacías y un viaje en vano desde las regiones
El impacto del desplante recayó directamente en las delegaciones provenientes de departamentos históricamente golpeados por la violencia armada, como Nariño, Casanare y Arauca. Varias víctimas del conflicto y defensores de derechos humanos han rechazado y relatado el quiebre emocional de los asistentes ante las curules vacías del Capitolio Nacional.
Como han mencionado los afectados, la espera de un año completo para acceder a este espacio de visibilización estipulado por la ley y que sucediera esta suspensión resulta profundamente desolador. La frustración se multiplicó al considerar el esfuerzo logístico y emocional invertido en el desplazamiento desde territorios remotos.
Reconocimiento de la crisis institucional
Ante la crisis institucional en el recinto legislativo, Lidio García, presidente del Congreso, reconoció públicamente la gravedad de la inasistencia, calificando el episodio como un acto "deshonroso" frente a los compromisos de derechos humanos y construcción de paz. El directivo responsabilizó tanto a los parlamentarios ausentes como a los representantes del Ejecutivo nacional.
"Aquí no solamente fallaron los congresistas, aquí también falló el Gobierno. No veo al ministro del Interior ni a los responsables del tema de víctimas", afirmó García, admitiendo la falta de garantías en la sesión conmemorativa. Esta declaración oficial pone en evidencia las fracturas institucionales que persisten en el tratamiento de las víctimas del conflicto armado colombiano.
El incidente ocurrido el 9 de abril de 2026 deja al descubierto las tensiones entre el discurso político de memoria y las prácticas concretas de participación, generando interrogantes sobre la efectividad de los mecanismos establecidos para honrar a quienes han sufrido directamente la violencia en Colombia.



