Joven de 18 años denuncia abusos sexuales desde la infancia en club de porrismo
Catalina Velasco Díaz, una joven de 18 años, ha roto un silencio de más de una década para denunciar una serie de presuntos abusos sexuales cometidos por el director de un reconocido club de porrismo en la localidad de Fontibón, Bogotá. Según su testimonio, los hechos habrían comenzado cuando ella tenía apenas 6 años y se extendieron durante varios años, mientras el señalado agresor aprovechaba su rol de instructor.
Patrón sistemático de manipulación bajo el disfraz de instructor
Catalina relató con detalle cómo el sujeto identificado como W. Martínez se ganó su confianza mediante dinámicas que, a su corta edad, consideraba normales. "Eso pasó hace más de 10 años, yo era muy pequeña. Mi madre trabajaba en un edificio de tres pisos donde funcionaba este club, cerca de la plaza de Fontibón", explicó la joven. El hombre utilizaba excusas como el uso del computador para pedirle que se sentara en sus piernas, momento en que realizaba tocamientos indebidos.
La madre de Catalina, quien trabajaba en un local del mismo edificio pero en un piso distinto, nunca sospechó de la situación. Martínez proyectaba una imagen de confianza absoluta ante los padres de familia, incluso utilizando un discurso religioso para reforzar su autoridad moral. Este patrón de manipulación permitió que los abusos continuaran sin ser detectados durante años.
Cámaras en baños y episodios críticos en sauna
Uno de los aspectos más alarmantes de la denuncia es la presunta vigilancia ilegal mediante cámaras. "A las niñas nos mandaba a un baño a hacer estiramientos sin ropa, completamente desnudas", recordó Catalina. Según su testimonio, en dicho lugar había una cámara que grababa todo y a la cual solo el profesor tenía acceso. Cuando algunos padres cuestionaron el dispositivo, la pareja del implicado justificaba su presencia argumentando que era una medida para evitar el consumo de drogas.
Catalina también detalló un episodio crítico ocurrido en una habitación del establecimiento que funcionaba como sauna: "En ese lugar fue donde este señor abusó sexualmente de mí. Yo tenía unos 10 años. Me invitó a ver una película y, aunque su hija estaba presente inicialmente, luego desapareció. Cuando desperté, él me estaba tocando". La joven asegura que la esposa del sujeto la coaccionaba para mantener el silencio, advirtiéndole que su madre se molestaría si se enteraba.
Otras posibles víctimas y exigencia de justicia
Según la denuncia formal presentada ante la Fiscalía, existen otras posibles víctimas menores de edad. Catalina supo años después de retirarse del club que otra madre de familia había reportado una situación similar con su hija, lo que finalmente la impulsó a alzar la voz y buscar justicia. La denunciante manifiesta su preocupación ante la aparente falta de acciones contundentes por parte de las autoridades, a pesar de que la Fiscalía ya tiene el caso en sus manos.
Las víctimas y sus familias exigen capturas inmediatas y una investigación exhaustiva que permita esclarecer todos los hechos. Este caso pone en evidencia la vulnerabilidad de los menores en espacios deportivos y la necesidad de mecanismos más efectivos de protección. La comunidad de Fontibón sigue atenta a los desarrollos judiciales mientras se espera que la justicia actúe con la celeridad que el caso requiere.
