El calvario de Fabiola Perea: una vida destrozada por chuzadas ilegales del Estado
Fabiola Perea, una mujer afrocolombiana de 52 años, pidió que no se publique su fotografía. Acaba de conseguir un empleo y teme perderlo si es identificada, un miedo que refleja la profunda vulnerabilidad en la que vive tras ser víctima de interceptaciones telefónicas ilegales por parte de la Policía Nacional. Su historia es un grito desgarrador por justicia en medio de un sistema que la ha revictimizado una y otra vez.
Una vida de trabajo y lucha interrumpida por el abuso de poder
Originaria del corregimiento de Villa Gorgona en Candelaria, Valle del Cauca, Fabiola Perea ha trabajado desde los 18 años como empleada doméstica, criando a sus cinco hijos con esfuerzo y dedicación. Su vida dio un vuelco trágico a finales de enero de 2023, cuando una maleta con 4.000 dólares perteneciente a Laura Sarabia, entonces jefa de despacho de la Presidencia, se extravió. Este incidente desencadenó una operación ilegal de espionaje en su contra.
La Policía fabricó informes de inteligencia falsos para interceptar sus comunicaciones telefónicas, presentándola ante un juez de Quibdó como alias "La Cocinera", una supuesta integrante del Clan del Golfo. Durante meses, fue espiada, su casa fue allanada y sus hijos investigados, a pesar de no tener antecedentes penales y ser desplazada por la violencia paramilitar en el pasado.
Condenas y negación: la doble victimización por parte del Estado
En junio de 2023, el escándalo de las chuzadas salió a la luz pública, revelando que los policías Carlos Andrés Correa y Jhon Fredy Morales habían actuado ilegalmente. Ambos fueron condenados a más de 11 años de prisión. Sin embargo, el Estado colombiano, a través de la Policía y la Presidencia de la República, ha negado cualquier responsabilidad en el caso.
La Policía argumentó en una demanda presentada por Perea y su abogado Boris Lombana que "la parte actora no allegó medios probatorios para demostrar la falla en el servicio", esencialmente afirmando que no hubo irregularidades. Por su parte, la Presidencia se excusó, señalando que la pérdida de la maleta era un "asunto personal y privado" de Sarabia.
Esta postura ignora las declaraciones de los propios policías condenados, quienes admitieron que actuaron bajo la premisa de que el caso involucraba seguridad nacional, al pertenecer los objetos a una alta funcionaria gubernamental.
Consecuencias devastadoras: pérdida de empleo y salud quebrantada
Desde que se hizo público su caso, Fabiola Perea perdió todos sus trabajos como empleada doméstica. Las familias para las que laboraba dejaron de contratarla, sumiéndola en una crisis económica profunda. Además, su salud se deterioró gravemente: desarrolló hipertensión, depresión y dolores físicos constantes, obligándola a abandonar su hogar en Bogotá para buscar un nuevo comienzo en otra ciudad.
"Le agradezco por haberme jodido la vida", dice Perea refiriéndose a Laura Sarabia, hoy embajadora de Colombia ante el Reino Unido. A pesar de intentar comunicarse con ella a través de Instagram, nunca recibió respuesta. Su mayor interrogante sigue sin resolver: "¿Por qué diablos lo hicieron?".
Un reclamo persistente por verdad y reparación
Fabiola Perea insiste en que su demanda no solo busca una compensación económica, sino también la verdad sobre quién ordenó las interceptaciones ilegales. "No le hicieron daño a cualquiera. Le hicieron daño a una mujer trabajadora, guerrera", afirma con indignación. Su abogado, Mauricio Marín, describe el caso como "un claro abuso de poder donde se usó la Policía para interceptar ilegalmente a una persona que simplemente hacía su labor".
Mientras tanto, Lina Sandoval, abogada de Laura Sarabia, sostiene que su clienta se ha abstenido de comunicarse con Perea para evitar "interpretaciones inconvenientes", sugiriendo que cualquier diálogo debe darse a través de canales institucionales. Esta distancia ha profundizado la sensación de abandono en Perea, quien afirma no sentirse representada por ningún gobernante, incluido el presidente Gustavo Petro, por su silencio ante el caso.
Reflexiones finales: una lucha por la dignidad en un sistema que falla
La historia de Fabiola Perea expone las grietas en el sistema de justicia colombiano, donde las víctimas de abusos estatales enfrentan una revictimización sistemática. A pesar de las condenas judiciales, la negación institucional persiste, dejando a personas como ella en un limbo de incertidumbre y dolor.
Su testimonio es un recordatorio poderoso de la resistencia de las mujeres trabajadoras frente a la impunidad, y un llamado urgente a que el Estado asuma su responsabilidad en la reparación de daños tan profundos.



