Madre condenada por desaparición de su hija rompe cinco años de silencio con revelaciones impactantes
Desde las frías celdas de la cárcel El Buen Pastor en Bogotá, Carolina Galván ha decidido romper un silencio que ha durado cinco años. En una entrevista exclusiva con el pódcast Más Allá del Silencio, conducido por el periodista Rafael Poveda, la mujer condenada a 42 años y seis meses de prisión por la desaparición y muerte de su hija Sara Sofía Galván entregó detalles inéditos que buscan cambiar la narrativa de este caso que conmocionó a Colombia.
"Mi intención era darle lo que yo nunca tuve"
Con esa frase cargada de dolor, Galván inició su testimonio, insistiendo en que no asesinó a su hija y sosteniendo que fue víctima de manipulación sistemática, amenazas constantes y violencia extrema por parte de su entonces pareja, Nilson Díaz. La mujer, cuya vida estuvo marcada por el abandono desde su nacimiento en Puerto Berrío, Antioquia, llegó a Bogotá a los 17 años escapando de una realidad familiar fracturada.
"Nunca tuve una madre. Así me tocó crecer", afirmó Galván al recordar episodios de violencia intrafamiliar que, según su relato, moldearon profundamente su forma de entender y ejercer la maternidad. A los 18 años, quedó embarazada tras una relación breve con un técnico de electrodomésticos, a quien decidió no informar sobre su paternidad.
El nacimiento de Sara Sofía y los primeros desafíos
Sara Sofía Galván llegó al mundo el 30 de marzo de 2019 en Bogotá, una niña de ojos azules y cabello claro cuyos rasgos, según su madre, llamaban la atención dentro del contexto familiar. Sin embargo, la alegría inicial pronto se vio opacada por dificultades económicas severas y un cuadro de depresión posparto que Galván describe con crudeza.
"Me dolía tanto los senos para amamantarla, pero yo le quería dar todo lo que no tuve", confesó la mujer, revelando que durante un periodo la custodia de facto de la menor pasó a manos de una hermana, aunque legalmente ella seguía siendo la madre. Esta situación familiar inestable, marcada por carencias materiales y emocionales, sentó las bases para lo que vendría después.
La relación con Nilson Díaz: manipulación y amenazas
Uno de los puntos centrales del relato de Galván es su relación con Nilson Díaz, hombre al que acusa de ser el verdadero responsable de la tragedia. Según su versión, Díaz le ofreció inicialmente alojamiento y trabajo cuidando a sus hijos, pero la convivencia pronto derivó en maltrato psicológico y explotación sexual.
"Me mantenía manipulándome con un arma… me obligaba a acostarme con hombres por plata", afirmó Galván en la entrevista, describiendo un ambiente de amenazas constantes y control absoluto. En enero de 2021, recuperó temporalmente a Sara Sofía, pero decidió no devolverla a su tía debido a las presiones ejercidas por Díaz.
El día de la desaparición: versiones contradictorias
Sobre el fatídico día en que la menor desapareció, Galván sostiene que salió a retirar dinero y dejó a Sara Sofía al cuidado de Díaz. Al regresar, encontró a la niña recostada en la cama sin responder a estímulos.
"La moví, pero no despertaba. No entendía por qué, si en la mañana estaba bien. Nilson me dijo que la niña murió de pena moral", relató con voz quebrada. Reconoció que hay detalles que no recuerda con claridad, pero asegura que intentó salir de la vivienda para buscar ayuda, siendo intimidada con un arma.
Según su testimonio, incluso acudió a una iglesia cercana en estado de shock, pero no logró comunicar lo sucedido. "Solo lloraba. La impotencia de que no me salían las palabras… Ayúdenme a hablar, ayúdenme a sacar esto que siento, no lo puedo sacar", describió ese momento de parálisis emocional.
Contradicciones y condena judicial
Uno de los elementos que más ha pesado en su contra son los videos y versiones iniciales sobre la desaparición, que Galván atribuye enteramente a las amenazas de Díaz. "Me obligó a decir que regalé la niña en un carro rojo. Todo era para que el peso cayera sobre mí", sostuvo categóricamente.
También negó haber confesado el crimen a otras internas en prisión, desmintiendo específicamente la versión contada por la influencer Epa Colombia. "Eso fue pura mentira. En ningún momento le manifesté eso a ella", afirmó con firmeza.
Pese a estas declaraciones y su insistencia en la inocencia, la justicia colombiana la halló responsable del delito de desaparición forzada agravada. Hoy cumple una pena superior a 42 años en El Buen Pastor, mientras el paradero de Sara Sofía Galván, cuya fotografía sigue circulando en redes sociales y medios de comunicación, continúa siendo un misterio sin resolver que mantiene en vilo a todo un país.



