Masacre en Soledad suma cuarta víctima: adulto mayor fallece tras nueve días de agonía
Masacre en Soledad: adulto mayor fallece tras nueve días

Masacre en Soledad deja cuatro muertos tras fallecimiento de adulto mayor

La violencia en el municipio de Soledad, Atlántico, cobró una nueva víctima mortal en la madrugada de este lunes, cuando Óscar Miguel Buelvas Maceneth, de 59 años, falleció tras nueve días de lucha por su vida en la Clínica Santa Mónica. Con su muerte, la masacre ocurrida el sábado 21 de marzo ya suma cuatro fallecidos, en un caso que mantiene en vilo a las autoridades y a la comunidad.

Un ataque rápido y letal

Los hechos ocurrieron alrededor de las 8:00 p.m. del 21 de marzo en la carrera 17 con calle 49A, límite entre los barrios Normandía y Villa Soledad. Según testimonios recogidos, un grupo de vecinos conversaba tranquilamente en la terraza de una vivienda cuando, sin previo aviso, un motocarro se detuvo frente a ellos.

Desde el vehículo descendieron dos hombres armados quienes, en cuestión de segundos, abrieron fuego contra los presentes. El ataque fue tan rápido que no hubo intercambio de palabras ni señales de advertencia, solo disparos dirigidos con aparente precisión hacia el grupo.

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La escena quedó marcada por el pánico inmediato:

  • Tres personas murieron en el acto: Jesús Alberto Escorcia Orozco (24 años), Emilio Nicolás Miranda Gutiérrez (67 años) y Luis Alberto Romero Hernández (68 años)
  • Óscar Miguel Buelvas resultó gravemente herido con impactos que comprometieron órganos vitales
  • El motocarro, vehículo común en la geografía urbana de Soledad, huyó a toda velocidad

La agonía de nueve días

Buelvas fue trasladado de urgencia a la Clínica Santa Mónica, donde ingresó en estado crítico. Durante nueve días, el equipo médico realizó esfuerzos titánicos para estabilizarlo, pero las heridas resultaron demasiado graves. Su muerte fue confirmada hacia las 2:30 a.m. de este lunes, cerrando así cualquier esperanza de supervivencia.

Con su fallecimiento, el caso tomó un giro especialmente doloroso para la comunidad. Vecinos y familiares describen a Buelvas como un hombre trabajador que, a pesar de padecer una afección crónica en una pierna que le dificultaba caminar desde hacía diez años, mantenía su independencia mediante un pequeño negocio.

"Convertía la terraza de su casa en un punto de venta donde ofrecía dulces, bolis y chichas", relatan quienes lo conocían. Esta actividad le permitía sobrevivir económicamente y lo hacía una figura reconocida en el sector.

Investigación sin avances significativos

La Policía Metropolitana de Barranquilla, encargada de la investigación, no ha reportado capturas hasta el momento. Tampoco existe una hipótesis sólida sobre los motivos del ataque, los objetivos específicos o los autores intelectuales detrás de la masacre.

Las autoridades han señalado que se trata de un hecho aislado, sin evidencia que lo vincule con disputas entre grupos armados o actividades de extorsión en la zona. Sin embargo, mantienen abiertas todas las líneas de investigación sin descartar ninguna posibilidad.

Frente a la falta de avances, la Alcaldía de Soledad mantiene vigente una recompensa de hasta 10 millones de pesos para quienes entreguen información que permita identificar a los responsables del múltiple homicidio. Esta medida busca incentivar a testigos o personas con conocimiento del caso a colaborar con las autoridades.

Una comunidad en duelo

La masacre del 21 de marzo se convierte así en una de las más graves registradas en Soledad en lo que va del año. Cuatro familias enfrentan ahora el dolor de la pérdida, mientras que un barrio entero espera respuestas que aún no llegan.

Los familiares de las víctimas completan nueve días de duelo, ahora agravados por la muerte de Buelvas, quien había sido el único sobreviviente del ataque. La tragedia deja más incógnitas que claridades, en un municipio que clama por justicia y seguridad.

La violencia en el Atlántico continúa mostrando su rostro más crudo, con esta masacre que evidencia la vulnerabilidad de comunidades enteras frente a ataques sicariales que parecen surgir de la nada, dejando muerte y desolación a su paso.

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