Menor de 16 años retenido por hombres armados en vía de Tibú
Carmen García, directora de la organización Madres del Catatumbo, ha denunciado públicamente que su sobrino de 16 años fue retenido por hombres armados, presuntamente pertenecientes al Ejército de Liberación Nacional (ELN), en la vía hacia el municipio de Tibú, Norte de Santander. Los hechos ocurrieron el pasado 7 de abril en el kilómetro 25 de la carretera que conduce al casco urbano de Tibú.
Los detalles del secuestro
Según el relato de Carmen García a medios nacionales, el adolescente Yormai Sebastián Contreras Castillo, estudiante de octavo grado, viajaba acompañado de su hermano mayor en una motocicleta alrededor del mediodía cuando fueron interceptados por un grupo armado. "Los hombres armados los detuvieron, pero solo se llevaron a mi sobrino menor", explicó la dirigente social.
Los hermanos regresaban del municipio de La Gabarra, en la región del Catatumbo, después de las vacaciones de Semana Santa, donde habían visitado a familiares. Se dirigían hacia Cúcuta, ciudad en la que residen desde hace aproximadamente un año, luego de que su familia tuviera que desplazarse forzosamente debido a los constantes enfrentamientos entre el ELN y el Frente 33 en la zona.
Asamblea permanente y exigencias
Desde el jueves 10 de abril, la familia y la asociación Madres del Catatumbo se declararon en asamblea permanente en el sitio exacto donde ocurrió la retención. "Hasta el momento, vamos a seguir en el kilómetro 25 hasta que nos lo entreguen", afirmó Carmen García con determinación.
En el lugar se encuentran los padres del menor, otros familiares y representantes de diversas entidades que han acudido para interceder por la liberación del adolescente. La angustia familiar es palpable, con Carmen García expresando: "Cada hora que pasa es una herida abierta, es una espera que no debería existir".
Presunta responsabilidad del ELN
Detrás de esta situación estaría el ELN, según indican fuentes cercanas al caso. Ya se han establecido conversaciones preliminares con algunos voceros del grupo armado, quienes habrían expresado su intención de liberar al menor, aunque sin definir una fecha concreta para ello.
La tía del adolescente reveló que, según información recibida, el joven ya no se encontraría cerca del lugar original de su retención. Sobre las razones específicas de su captura, aún no existe información clara, lo que aumenta la preocupación de sus seres queridos.
Posicionamiento institucional
La Defensoría del Pueblo se pronunció firmemente ante este caso, declarando: "Es inaceptable que continúen los actos de violencia contra las y los menores de edad en el Catatumbo. Su vida, libertad e integridad personal deben respetarse en cualquier contexto".
Con el lema "Yormai debe volver a casa", diversas organizaciones sociales han manifestado su rechazo a esta retención y exigen la intervención inmediata de las autoridades competentes para garantizar la liberación del estudiante.
Contexto del reclutamiento forzado
La organización Madres del Catatumbo por la Paz, bajo el emblemático lema "No parimos hijos para la guerra", lleva años trabajando para proteger a niños, niñas y jóvenes en medio del conflicto armado. Gracias a su incansable labor, han logrado rescatar aproximadamente 205 menores del reclutamiento forzado.
Carmen García, reconocida como Mujer Cafam 2024 por su trabajo humanitario, concentra ahora todos sus esfuerzos en lograr que su propio sobrino pueda regresar sano y salvo a su hogar.
Cifras alarmantes
Según datos oficiales de la Defensoría del Pueblo, el año 2025 cerró con 257 niñas, niños y adolescentes reclutados por grupos armados ilegales en Colombia. Aunque esta cifra representa una reducción significativa respecto a los 651 casos registrados en 2024, las autoridades califican esta práctica como una grave infracción al Derecho Internacional Humanitario.
La distribución de responsabilidad en el reclutamiento de menores muestra que el Estado Mayor Central concentra el 47,1% de los casos, seguido por disidencias no especificadas con el 15,6%, mientras que el ELN representa el 11,7% de estas violaciones a los derechos de la infancia.
La situación en el Catatumbo sigue siendo crítica, con comunidades atrapadas entre los enfrentamientos de grupos armados y el constante riesgo de reclutamiento forzado que amenaza especialmente a los jóvenes de la región.



