Obispo de Buenaventura agradece tras nombramiento en Montería: 'Se robaron parte de mi corazón'
Obispo agradece a Buenaventura tras nombramiento en Montería

Obispo de Buenaventura expresa profunda gratitud tras ser designado para Montería

Monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, quien llegó como obispo a la Diócesis de Buenaventura el 11 de agosto de 2017 nombrado por el Papa Francisco, ha sido recientemente designado como Obispo de Montería por el Santo Padre. En un emotivo mensaje, el prelado expresa su más sincero agradecimiento a toda la comunidad de Buenaventura tras ocho años y medio de servicio pastoral en este territorio del Pacífico colombiano.

Un compromiso basado en la cruz de Cristo

Al asumir su cargo en Buenaventura, proveniente de un trabajo social y académico en la Diócesis de Pereira, Jaramillo declaró a los periodistas que no traía un programa de gobierno convencional. "Mi programa es la cruz de Cristo. Vine a servir y a amar a Buenaventura", afirmó, marcando desde el inicio un ministerio centrado en el servicio humilde y el amor cristiano.

Durante sus primeros años, el obispo se dedicó a conocer profundamente la ciudad, recorriendo esteros, barrios, veredas y ríos desde la cabecera hasta la desembocadura. Esta inmersión le permitió comprender las dinámicas de un territorio "bañado de oportunidades" pero que también enfrenta "dificultades propias de una zona abandonada y mirada con desdén desde los grandes centros económicos del país".

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Aprendizajes transformadores en el territorio

En su mensaje de despedida, el obispo destaca los valiosos aprendizajes que adquirió en Buenaventura:

  • Apreciar "lo sencillo, lo humilde, que es donde se esconde Dios", desde disfrutar un baño en el río El Salto hasta la sonrisa de un niño jugando con el agua de la lluvia.
  • Comprender que la lucha por la paz no es un punto de llegada sino un esfuerzo permanente de interacciones sociales que tejen amistades, conocimiento y confianza entre partes enfrentadas.
  • Conocer el conflicto desde sus raíces y las dinámicas que perpetúan la violencia, reconociendo la firmeza de los liderazgos locales comparables a "las luchas de las madres por recuperar a sus seres desaparecidos".

Logros concretos en medio del conflicto

El obispo Jaramillo también agradece por el apoyo recibido para iniciativas transformadoras:

  1. Diálogo con bandas criminales: Pudo entrar en conversaciones con grupos de alto impacto para generar treguas que se convirtieron en "oasis en medio de los momentos de mayor conflicto".
  2. Banco de Alimentos: Programa que lleva nutrición a más de setenta mil personas en la región.
  3. Centro de Perdón y Reconciliación: Gracias a una alianza entre Comfenalco Valle de la Gente, el Instituto de Estudios Interculturales de la Universidad Javeriana de Cali, la Fundación para la Reconciliación y la Diócesis de Buenaventura, este centro ha atendido a más de cuatro mil doscientas víctimas de la violencia en solo ocho meses desde su inauguración.

Un legado de amor y servicio

El mensaje concluye con un profundo agradecimiento al pueblo de Buenaventura por aceptarlo durante estos años y permitirle "amar y servir a este pueblo sin ningún interés distinto al deseo de verlo en paz y con un desarrollo humano integral". Con palabras cargadas de emoción, el obispo afirma: "Siempre los voy a querer porque se robaron parte de mi corazón".

Este testimonio de gratitud no solo refleja el vínculo espiritual construido durante casi nueve años, sino que también destaca el papel crucial de los líderes religiosos en la construcción de paz y reconciliación en territorios históricamente afectados por el conflicto y el abandono estatal.

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