Tras casi una década de búsqueda incansable, familias de Nariño finalmente pudieron despedir a sus seres queridos. La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) logró la recuperación de 10 cuerpos de personas que desaparecieron entre 2007 y 2008 en el municipio de Santacruz de Guachavés, occidente de Nariño, una zona que estuvo bajo la influencia de la extinta columna móvil 'Mariscal Sucre' de las Farc.
Proceso de búsqueda y hallazgo
Las labores se concentraron en el resguardo indígena awá El Sande. Inicialmente, se documentaron 11 sitios de interés forense, de los cuales tres fueron descartados. En los ocho restantes se realizó una prospección intrusiva que permitió recuperar los 10 cuerpos, correspondientes tanto a combatientes como a civiles.
Cartografía social y colaboración comunitaria
El éxito de la operación se basó en un ejercicio sistemático de cartografía social, que permitió reconstruir histórica y espacialmente el antiguo campamento de las Farc. Este trabajo se realizó con organizaciones de familias buscadoras de Samaniego, como Asvisuv y Avafer, quienes han contribuido a la búsqueda de las cerca de 200 personas desaparecidas en la región.
Apoyo de excombatientes
La misión humanitaria contó con la participación de firmantes del acuerdo de paz, integrantes de la Corporación Humanitaria Reencuentros, así como excombatientes de otras estructuras no firmantes. También colaboraron miembros de la comunidad, que guiaron a la UBPD en la localización de los sitios dentro del resguardo.
Significado del hallazgo para la comunidad
Amanda Nastacuás, coordinadora de la guardia indígena del resguardo awá El Sande, destacó la importancia del hallazgo: "Nosotros somos los acompañantes como testigos, como guardia para estas labores de recuperación de cuerpos. Sentimos que el cuerpo de su hijo, de su hermano, de su tío o de su papá debe descansar; y el del familiar, también. Uno se siente contento y la Madre Tierra descansa igual".
Ceremonia ancestral
Siguiendo las tradiciones ancestrales, el médico tradicional Manolo Nastacuás realizó una ceremonia de armonización del lugar sagrado. "Nosotros como médicos tradicionales tenemos el derecho y el deber de armonizar, que las personas entren bien con su equipo de trabajo al territorio para que este y la Madre Tierra queden en armonía", explicó.
Rigor en el trabajo forense
El equipo interinstitucional trabajó de manera rigurosa en fosas colectivas e individuales, enfrentando la complejidad de las estructuras y las difíciles condiciones climáticas de la región. Además, se recibieron aportes de civiles que identificaron nuevos sitios de disposición de cuerpos, información de alta calidad que facilita la labor humanitaria.
Los cuerpos fueron entregados al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses para su análisis científico. La UBPD reiteró su respeto por los enfoques étnicos y diferenciales en el marco del Plan Regional de Búsqueda del Centro de Nariño, reafirmando su compromiso con la vida, la paz y la sanación del territorio.



