Estrategia especial para encontrar a víctimas LGBTIQ+ del conflicto armado
La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) ha implementado un protocolo especializado para localizar a miembros de la comunidad LGBTIQ+ que desaparecieron durante el conflicto armado colombiano por motivos relacionados con su orientación sexual, identidad o expresión de género diversa.
El caso de Fabio Arturo Duque: una búsqueda que perdura
Para buscar a Fabio Arturo Duque, su familia mantiene vivos los recuerdos: la chaqueta gris, el jean azul, los tenis negros que llevaba cuando desapareció en Apartadó, Antioquia, durante la década de 1990, cuando apenas tenía 16 años. Junto al inventario físico, sus seres queridos han tejido una red de vínculos afectivos que conforman lo que se denomina familia social, una figura crucial en estos casos.
"Sabemos que muchas familias han buscado en silencio", explica Matilda González Gil, lideresa de la estrategia de la UBPD. "Los espacios donde históricamente han socializado las personas LGBTIQ+ pueden ser una ventaja, porque también somos redes de información que aumentan la probabilidad de encontrar pistas sobre su paradero".
Búsqueda Igualitaria Activa: un equipo especializado
La Búsqueda Igualitaria Activa de la UBPD actualmente busca a 50 personas desaparecidas, incluyendo el caso de Fabio Arturo Duque. Para esta labor, cuenta con un equipo multidisciplinario compuesto por:
- Antropólogas forenses especializadas
- Analistas de datos con enfoque diferencial
- Investigadoras en participación comunitaria
- Asistentes dedicadas exclusivamente a buscar mujeres y personas LGBTIQ+
La violencia por prejuicio que sufrió esta comunidad durante el conflicto no fue casual. "Es una violencia que busca enviar un mensaje a través de los cuerpos, convertirlos en advertencia para otras personas", detalla González, destacando cómo el prejuicio y la exclusión se exacerbaron con la guerra y persisten en los procesos de búsqueda.
Historias que claman justicia
La estrategia se centra en difundir por todos los medios posibles las historias de vida y fotografías de las personas desaparecidas. Entre los casos más emblemáticos se encuentran:
- Mamamía: mujer trans desaparecida el 12 de enero de 2002 en Puerto Boyacá, sacada de su lugar de trabajo por hombres armados.
- Vicky Álvarez: mujer trans joven desaparecida el 15 de diciembre de 2000 en Puerto Boyacá.
- Lucerito Morales: adolescente trans de 13 años desaparecida el mismo día en Puerto Berrío, Antioquia.
- La Negra Candela: mujer trans desaparecida en marzo de 2012 en Puerto Rico, Caquetá, donde trabajaba como peluquera.
- Erik Hernán Reyes Prieto: hombre con orientación sexual diversa desaparecido en Bogotá el 1 de julio de 2005.
La lista continúa con casos como el de José Yuri Fernández Martínez, reclutado forzosamente a los 12 años en 1997 y visto por última vez en 2006; Wilder Arley Sepúlveda Medina, desaparecido entre 2002 y 2003 en Casanare siendo reservista del Ejército; y Yamit Bermúdez Amézquita, adolescente gay desaparecido en 1998 en Caquetá.
Un logro histórico: el consentimiento familiar
Uno de los avances más significativos ha sido que las familias consanguíneas hayan dado su consentimiento informado para usar imágenes e información relacionada con orientaciones sexuales e identidades de género diversas. "Para varias familias, antes de la desaparición fue difícil aceptar la diversidad que hoy quieren abrazar y les hace falta", reconoce González, destacando cómo el dolor ha transformado perspectivas.
La búsqueda continúa, a veces con voz baja, con miedo y vergüenza, pero con la determinación de responder la pregunta que resuena en cada caso: ¿dónde están? La UBPD mantiene su compromiso de encontrar respuestas para estas 50 personas y sus familias, tanto consanguíneas como sociales, en un esfuerzo por reparar una de las violencias más silenciadas del conflicto colombiano.



