Sillas vacías en el Capitolio: el duro reclamo de las víctimas del conflicto
La conmemoración del Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas en el Congreso de la República estuvo marcada por una imagen que sintetizó el descontento generalizado: un salón elíptico semivacío mientras sobrevivientes del conflicto armado alzaban sus voces para exigir que sus derechos dejen de ser promesas incumplidas. La sesión especial, que reunió a representantes de diversos colectivos, se convirtió en un llamado urgente por verdad, justicia, reparación efectiva y garantías de no repetición para aproximadamente 10 millones de colombianos afectados por la violencia.
Testimonios que interpelan a un Congreso ausente
Entre las intervenciones más emotivas estuvo la de Alba María Murcia, madre del subintendente Frankie Hoyos, secuestrado en Arauca el 20 de julio de 2025 presuntamente por el ELN. "Le estoy pidiendo cinco minutos al señor presidente de la República Gustavo Petro desde que fue secuestrado mi hijo", declaró entre lágrimas, implorando que el caso no caiga en el olvido. Su testimonio reflejó la angustia de miles de familias que continúan esperando respuestas.
María Claudia Tarazona, viuda del senador Miguel Uribe Turbay, habló sobre la necesidad de transformar el dolor en causas de vida. "Es necesario transformar el dolor en una causa de vida", reflexionó, añadiendo que su presencia en el recinto congresional, donde años atrás despidió a su esposo, representaba un llamado a trabajar por una paz con justicia y seguridad.
Los pendientes de la Ley de Víctimas a 15 años de su creación
Más allá de los relatos personales, el eje central de las intervenciones fue la implementación pendiente de la Ley 1448 de 2011, que establece los derechos a verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. Margarita Restrepo, del colectivo Mujeres Caminando por la Verdad, denunció la falta de recursos: "Veo que el Congreso brilla por su ausencia. En la Comuna 13 aún siguen desapareciendo jóvenes y reclutando menores. Necesitamos una memoria con recursos".
Restrepo señaló que, aunque existen avances en restitución de tierras, persisten graves omisiones: "Aún existen mujeres que no han sido incluidas en el Registro Único de Víctimas, lo que les impide acceder a medidas de reparación". Datos de la Unidad de Víctimas revelan que solo poco más del 20% de quienes deberían recibir indemnizaciones han accedido a ellas.
Voces que exigen justicia sin venganza
Jacqueline Castillo, del colectivo de madres de falsos positivos, enfatizó que buscan justicia, no venganza: "Quizás la vida no nos alcance para conocer el aparato criminal que existió en este país. Las víctimas en Colombia mueren dos veces: el día que son asesinados y el día que son olvidados".
Por su parte, Carolina Chacón, representante de víctimas de violencia sexual, destacó que muchas de las más de 49.000 mujeres reconocidas como sobrevivientes de este flagelo aún carecen de acceso a la justicia, especialmente en departamentos sin capacidad instalada para atenderlas adecuadamente.
La reconciliación posible y los obstáculos políticos
Yohany García, líder social del Casanare, habló sobre la capacidad de reconciliación demostrada por víctimas y excombatientes, pero criticó la polarización política: "Para la guerra hay plata y para la paz no hay. Los congresistas tienen una guerra verbal y lo que hacen es polarizar el país".
La jornada concluyó con un mensaje claro: a 15 años de la Ley de Víctimas, persisten vacíos significativos en reparación, atención integral y garantías de no repetición. Las sillas vacías en el hemiciclo no solo simbolizaron la ausencia física de legisladores, sino también la deuda histórica que Colombia mantiene con quienes han sufrido las consecuencias del conflicto armado.



