La viuda del líder político revela negligencia en protección y cuestiona políticas de seguridad
El silencio ha invadido los espacios de una residencia en el norte de Bogotá, donde antes resonaban las notas musicales que acompañaban la vida familiar. Lo que para las estadísticas nacionales representa un número más en la violencia política, para María Claudia Tarazona y sus tres hijos significa una lucha constante contra la ausencia y el temor. Siete meses después del asesinato del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, su viuda ha decidido romper el mutismo para exponer las fallas sistémicas que, según su testimonio, condujeron a la tragedia.
Veinticinco solicitudes de protección desatendidas
En una entrevista conmovedora concedida a Mañanas Blu, Tarazona detalló el calvario que precedió al atentado. La revelación más impactante señala directamente a la Unidad Nacional de Protección (UNP). Según su relato, se enviaron veinticinco cartas formales solicitando refuerzo urgente del esquema de seguridad ante el riesgo inminente que enfrentaba su esposo. Estas peticiones fueron sistemáticamente ignoradas o rechazadas por la entidad encargada de proteger a figuras públicas.
La viuda sostiene con firmeza que la tragedia era evitable. El esquema de seguridad no solo resultaba insuficiente, sino que debía dividirse entre los seis miembros de la familia, dejando al líder político en una situación de vulnerabilidad extrema. En múltiples ocasiones, la precariedad era tal que Uribe se veía obligado a utilizar taxis para cumplir con sus compromisos, una exposición impensable para una figura de su relevancia nacional.
"Si Miguel hubiera contado con un esquema robusto, el atentado no se habría producido", afirmó Tarazona, señalando que la falta de recursos técnicos y humanos fue determinante en el desenlace fatal.
Críticas a la política de seguridad y la Paz Total
El impacto del crimen trasciende lo logístico y se adentra en el ámbito de la seguridad urbana y las políticas nacionales. Tarazona denunció que, antes del asesinato, organizaciones criminales en Bogotá lideradas por alias 'El Costeño' realizaron seguimientos exhaustivos a sus hijos, incluso dentro de sus instituciones educativas. Aunque la Fiscalía ha logrado avances con capturas como la de alias 'El Viejo' y la vinculación de la Segunda Marquetalia, la viuda expresó profundo escepticismo frente a la política de "Paz Total" del gobierno de Gustavo Petro.
Para María Claudia Tarazona, el marco de la "Paz Total" ha funcionado como una "falsa paz" que fortalece a la criminalidad. Criticó duramente el uso de salvoconductos para "gestores de paz", argumentando que estos se han convertido en licencias para delinquir. Además, señaló una presunta responsabilidad por instigación por parte del presidente Petro, derivada de los ataques públicos que este dirigió contra Uribe durante tres años consecutivos.
El dolor familiar y un llamado a la unidad nacional
Finalmente, el dolor se personifica en Alejandro, su hijo de cinco años, quien hoy cuestiona la existencia de la maldad mientras vive bajo un miedo constante. Tarazona concluyó con un llamado a la unidad nacional de cara a los próximos comicios, instando a los colombianos a proteger la democracia y evitar que el país quede bajo el control de sectores vinculados al narcotráfico.
"La muerte de mi esposo no puede ser en vano", aseguró la viuda, enfatizando la necesidad de aprender de esta tragedia para fortalecer las instituciones de protección y garantizar la seguridad de todos los ciudadanos, especialmente de aquellos que sirven al país desde la vida pública.



