¿El GPS está dañando su memoria? Estudio revela cómo las apps de navegación afectan la orientación
En la era digital actual, aplicaciones como Google Maps y Waze se han convertido en herramientas indispensables para la movilidad urbana. Sin embargo, un estudio realizado por el programa de Psicología de la Universidad de San Buenaventura, sede Bogotá, alerta sobre los efectos negativos que puede generar la dependencia excesiva de estos sistemas de navegación en nuestras capacidades cognitivas fundamentales.
La memoria espacial en riesgo
La investigación universitaria se centra específicamente en cómo el uso constante de aplicaciones de geolocalización está afectando la memoria espacial, definida como la habilidad cognitiva que nos permite codificar, almacenar y recuperar información relacionada con la localización de objetos y nuestra capacidad para movernos en el espacio con autonomía.
"La advertencia no es alarmista ni apunta a decir que Waze o Google Maps 'dañan' el cerebro directamente", aclara el estudio, "sino a mostrar que el problema aparece cuando estas herramientas tecnológicas dejan de ser un apoyo ocasional y se convierten en un reemplazo total de nuestras propias capacidades de orientación".
Siete señales de alerta
El documento académico identifica siete síntomas claros que pueden indicar un deterioro progresivo de la memoria espacial debido al abuso de aplicaciones de navegación:
- Activar el GPS automáticamente incluso para trayectos conocidos y familiares.
- Llegar al destino siguiendo instrucciones, pero no poder regresar por la misma ruta sin ayuda tecnológica.
- Bloquearse completamente ante cualquier cambio imprevisto en la ruta, como obras viales o cierres temporales.
- Tener dificultades para explicar cómo se llegó a un sitio, incluso minutos después de haber completado el recorrido.
- Desorientarse al salir de lugares como parqueaderos, centros comerciales o edificios complejos.
- Registrar muy pocos detalles del entorno durante los desplazamientos, concentrándose únicamente en la pantalla del dispositivo.
- Evitar movilizarse si no se puede activar el GPS o si el celular no tiene batería suficiente.
Consecuencias cognitivas documentadas
Silvana Claro La Rotta, docente de Psicología de la Universidad de San Buenaventura y una de las investigadoras principales, explica que "la navegación giro a giro, cuando se usa de manera constante y prolongada, afecta directamente la codificación de la información visoespacial en nuestro cerebro".
La experta añade que este fenómeno "influye negativamente en el aprendizaje de nueva información geográfica y contribuye a desarrollar un pobre sentido de orientación natural. Básicamente, estas aplicaciones nos ayudan a alcanzar el destino, pero no necesariamente nos permiten recordar el trayecto completo ni construir una representación mental sólida del recorrido realizado".
Recomendaciones para recuperar la autonomía
Frente a esta situación, los investigadores proponen varias estrategias prácticas para contrarrestar los efectos negativos:
- Realizar trayectos cortos sin activar el GPS desde el inicio del recorrido.
- Observar intencionalmente dos o tres referencias visuales antes de comenzar cualquier desplazamiento.
- Intentar anticipar mentalmente la ruta antes de consultar cualquier aplicación.
- Reconstruir mentalmente el recorrido una vez se haya llegado al destino.
- Utilizar las aplicaciones de navegación como apoyo general en lugar de seguirlas instrucción por instrucción.
Un llamado al equilibrio tecnológico
La Rotta enfatiza que "en una sociedad que nos invita constantemente a la hiperconectividad y la producción acelerada, es natural observar impactos en la calidad de nuestros procesos cognitivos básicos. Por ello, resulta fundamental permitirnos reconocer estos cambios en funciones como la atención y la memoria, y desarrollar estrategias activas para fortalecerlas".
La investigadora concluye señalando que "incluso periodos breves de distanciamiento consciente de las herramientas tecnológicas pueden tener un impacto positivo significativo en nuestra sensación de autonomía y capacidad de orientación independiente".
El estudio finalmente recomienda que, si las dificultades de orientación comienzan a afectar significativamente la vida cotidiana, se consulte con especialistas en psicología o neurología para evaluar la situación de manera profesional y personalizada.



