El desierto de Atacama, que abarca gran parte de Chile y pequeñas áreas de Perú, Bolivia y Argentina, es reconocido como el desierto no polar más árido del mundo. Con más de 100.000 kilómetros cuadrados de extensión, es una de las zonas menos pobladas de Sudamérica y un centro clave para la astronomía debido a sus cielos despejados. Su característica más notable es la escasez de lluvias: apenas 15 mm anuales, concentrados en pocos días. Cuando llueve, el desierto se cubre de flores por breve tiempo, el único momento en que las plantas obtienen agua suficiente para crecer.
Nuevo estudio cuestiona la edad del Atacama
Recientemente, un equipo de científicos publicó en la revista Nature una investigación que pone en duda las ideas previas sobre el origen del desierto. Según los investigadores, el proceso de aridificación que le dio sus características actuales habría comenzado 20 millones de años antes de lo que se creía. “Los hallazgos exigen una reconsideración de cómo se forman los desiertos y ofrecen una nueva perspectiva sobre la evolución a largo plazo de los entornos más extremos de la Tierra”, señaló la Universidad de Glasgow, a la que pertenecen varios de los autores, en un comunicado.
Evidencia que cambia la línea de tiempo
Hasta ahora, el consenso científico indicaba que el Atacama empezó a formarse a inicios del Mioceno, hace unos 15 a 20 millones de años. Sin embargo, la nueva evidencia publicada por los investigadores retrasa esa estimación a hace 40 millones de años. “Esto parece coincidir con un período de enfriamiento global inmediatamente posterior a un breve período cálido denominado Óptimo Climático del Eoceno Temprano (EECO). Esto implica que los mecanismos propuestos anteriormente para el secado climático solo sirvieron para intensificar el secado en lugar de iniciarlo”, explicó la institución.
Implicaciones para la ciencia
Los hallazgos no solo invitan a replantear la antigüedad del Atacama, sino que también ofrecen un nuevo marco para estudiar desiertos con extrema escasez de agua, que aún presentan muchas incógnitas para la humanidad. “Establecen un nuevo marco climático para una de las regiones con mayor escasez de agua del planeta. Esto es fundamental para vincular la evolución del paisaje con la adaptación de la vida en condiciones extremas”, concluyó la universidad.



