Usan su rostro para engañar a conocidos: cómo defenderse legalmente de los deepfakes
En Colombia, el avance de la inteligencia artificial ha dado lugar a una nueva amenaza digital: los deepfakes, videos falsos generados mediante algoritmos que pueden suplantar la apariencia y voz de cualquier persona. Esta tecnología, aunque tiene aplicaciones creativas, se está utilizando de manera maliciosa para engañar a conocidos, cometer fraudes y dañar reputaciones.
¿Qué son los deepfakes y cómo funcionan?
Los deepfakes son producciones audiovisuales creadas con inteligencia artificial que permiten reemplazar el rostro o la voz de una persona en un video existente por otro, generando contenido falso pero muy realista. Se basan en técnicas de aprendizaje automático, como las redes neuronales, que analizan grandes cantidades de datos de la víctima, como fotos o grabaciones, para imitar sus expresiones faciales y tono de voz con precisión.
En Colombia, se han reportado casos donde estos videos se usan para:
- Suplantar identidades en estafas financieras, engañando a familiares o amigos para que transfieran dinero.
- Crear contenido difamatorio, como discursos falsos o situaciones comprometedoras, que dañan la imagen pública o personal.
- Extorsionar a víctimas amenazando con difundir material falso en redes sociales.
Acciones legales disponibles en Colombia
Frente a esta amenaza, expertos en derecho digital y tecnología destacan que las víctimas de deepfakes en Colombia pueden recurrir a varias herramientas legales para defenderse. La legislación colombiana, aunque no tiene normas específicas para deepfakes, ofrece protección a través de leyes existentes.
Entre las acciones legales más relevantes se incluyen:
- Denuncia penal por suplantación de identidad: Según el Código Penal, la suplantación de identidad, que incluye el uso de deepfakes para engañar a otros, puede ser sancionada con penas de prisión. Las víctimas pueden presentar una denuncia ante la Fiscalía General de la Nación, proporcionando evidencia del video falso y su impacto.
- Demandas civiles por daños morales o patrimoniales: Si el deepfake causa perjuicios económicos o afecta la reputación, se puede interponer una demanda civil para solicitar indemnización. Esto se basa en el derecho a la honra y la buena imagen, protegidos por la Constitución Colombiana.
- Acciones ante la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC): En casos de publicidad engañosa o competencia desleal vinculada a deepfakes, la SIC puede investigar y sancionar a los responsables, especialmente si afectan a empresas o consumidores.
- Colaboración con autoridades tecnológicas: Organismos como la Policía Nacional, a través de su Centro Cibernético Policial, ofrecen asistencia para rastrear el origen de los deepfakes y apoyar en procesos legales, aunque la tecnología avanzada puede dificultar la identificación de los autores.
Recomendaciones para prevenir y actuar
Además de las acciones legales, los expertos aconsejan medidas preventivas para reducir el riesgo de ser víctima de deepfakes:
- Proteger la información personal: Limitar la cantidad de fotos y videos compartidos en redes sociales, ya que estos datos pueden ser utilizados para crear deepfakes.
- Verificar la autenticidad de los contenidos: Ante videos sospechosos, especialmente si involucran solicitudes de dinero o información confidencial, confirmar con la persona implicada a través de otros medios, como llamadas telefónicas.
- Educarse sobre tecnología: Conocer cómo funcionan los deepfakes ayuda a identificar señales de falsedad, como movimientos faciales poco naturales o inconsistencias en la iluminación.
- Buscar asesoría legal temprana: Si se es víctima, consultar con abogados especializados en derecho digital para evaluar las opciones legales y actuar rápidamente, ya que la difusión de deepfakes puede amplificarse en internet.
En resumen, los deepfakes representan un desafío creciente en Colombia, pero las víctimas cuentan con recursos legales para defenderse. La combinación de denuncias penales, acciones civiles y medidas preventivas puede ayudar a mitigar los daños causados por esta tecnología maliciosa, mientras se espera que el marco legal evolucione para abordar específicamente estos casos.



