La desinformación con IA: un riesgo económico estructural que erosiona la confianza
Desinformación con IA: riesgo económico que erosiona la confianza

La desinformación generada por IA erosiona los cimientos económicos

Recientemente, The Guardian publicó una advertencia contundente sobre cómo gobiernos extranjeros, con Rusia como actor destacado, están difundiendo videos falsos generados por inteligencia artificial para debilitar el apoyo occidental a Ucrania y fomentar divisiones en países europeos. Estas campañas no son simples maniobras propagandísticas, sino parte de una estrategia de desinformación a gran escala cuyo impacto trasciende lo político para convertirse en un riesgo económico estructural.

La confianza como activo económico fundamental

La confianza no representa una abstracción moral, sino un recurso económico con impacto directo en el crecimiento. Investigadores como Robert Putnam y Luigi Guiso han demostrado que los países con mayores niveles de confianza interpersonal e institucional obtienen mejores resultados en inversión, productividad e innovación. La desinformación deteriora este recurso de forma acelerada, generando consecuencias económicas tangibles:

  • Cuando la ciudadanía duda de la autenticidad de lo que ve, escucha o lee, desaparece el consenso mínimo que permite coordinar decisiones económicas
  • La OCDE ha demostrado que la caída de la confianza institucional aumenta la incertidumbre, reduce la eficacia de las políticas públicas y frena las decisiones de inversión
  • Un modelo desarrollado por el investigador japonés Taiji Harashima demuestra que la difusión de información falsa reduce la confianza mutua, esencial para coordinar expectativas y productividad

Según un análisis de la consultora Deloitte, los países con mayores niveles de confianza tienden a registrar un crecimiento del PIB per cápita más alto. Un aumento de diez puntos porcentuales en la proporción de personas que confían puede elevar el crecimiento anual del PIB real per cápita en alrededor de medio punto porcentual.

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La IA transforma la escala de la desinformación

La inteligencia artificial generativa ha revolucionado la producción de contenido falso. Los deepfakes crecieron un 550 por ciento entre 2019 y 2023, ilustrando la capacidad exponencial para producir manipulación digital. Basta un vídeo creado en segundos que simule declaraciones inexistentes para alterar la conversación pública.

Un ejemplo emblemático es el vídeo del expresidente estadounidense Joe Biden, difundido durante la campaña presidencial de 2024, que mostraba un futuro caótico bajo un hipotético segundo mandato. Este material, generado con IA y ampliamente compartido en redes sociales antes de confirmarse su falsedad, buscaba sembrar miedo, manipular la opinión pública y erosionar la confianza institucional.

Un riesgo sistémico para las economías

Europa enfrenta una combinación de retos sin precedentes: envejecimiento acelerado, pérdida de competitividad industrial, dependencia tecnológica y energética, tensiones geopolíticas y presión migratoria creciente. En este escenario, la desinformación funciona como un amplificador de fragilidades, magnificando problemas hasta convertirlos en crisis.

Para el Foro Económico Mundial, la desinformación y la información errónea constituyen el riesgo más grave a corto plazo a escala mundial, ya que pueden erosionar la cohesión social, intensificar la polarización e incrementar la inestabilidad política en sociedades ya tensionadas.

Estrategias para mitigar el impacto económico

Existen múltiples respuestas para contrarrestar este fenómeno:

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  1. Regulación tecnológica y trazabilidad: El Digital Services Act y el AI Act de la Unión Europea representan avances importantes, pero se requieren medidas adicionales como marcas de agua digitales obligatorias para contenidos generados por IA
  2. Educación mediática integral: La alfabetización informacional debe extenderse a toda la población, no solo a jóvenes y estudiantes. Finlandia ofrece un ejemplo valioso con políticas que integran la educación mediática desde la infancia y a lo largo de toda la vida
  3. Fortalecimiento del ecosistema informativo: La OCDE y el Foro Económico Mundial señalan que un periodismo sólido funciona como estabilizador económico, no solo democrático
  4. Políticas públicas para regenerar capital social: Las sociedades con mayores niveles de confianza, inclusión y estabilidad institucional tienden a registrar mejor desempeño económico

Un análisis de 2025 demuestra que la cohesión social tiene efectos positivos, directos e indirectos, sobre el crecimiento económico a través de una mayor inversión. La política de cohesión de la Unión Europea ha documentado históricamente que reducir desigualdades territoriales y sociales contribuye al desarrollo económico sostenible.

Fortalecer la igualdad de oportunidades, la participación ciudadana y el tejido comunitario no es solo una cuestión democrática: representa una estrategia económica que aumenta la resiliencia frente a la desinformación y facilita la adopción de políticas públicas eficaces. Los países que consigan reforzar sus defensas informativas y su resiliencia institucional estarán mejor posicionados para sostener su crecimiento y estabilidad en un mundo donde la verdad se ha convertido en un recurso escaso.