La inteligencia artificial (IA) ya no es una idea emergente ni un aspecto del futuro. Se trata de una tecnología que está entre nosotros y que se está integrando a todos los sectores, transformando la economía y hasta la geopolítica. Así lo aseguró Ray Collins, vicepresidente senior de infraestructura y Estrategia Corporativa para Liberty Latinoamérica, durante la cuarta edición de Links 2026, un evento organizado por Liberty Networks que reúne a expertos de la industria de la tecnología y la conectividad para abordar las últimas tendencias y los desafíos del sector en los próximos años.
El evento, que tuvo lugar en Playa del Carmen, México, contó con la participación de invitados como Neill Jacobstein, experto en robótica e inteligencia artificial y fundador del profesorado de IA y Robótica de la Singularity University; Paul Roberts, experto en innovación y tecnologías exponenciales; y David Hanson, CEO de Hanson Robotics, empresa pionera en robótica humanoide. También intervinieron Jaime Chanagá, Field Chief Information Security Officer (CISO) en Fortinet para América Latina y el Caribe; Luis Caro, líder de Nube e Inteligencia Artificial para Latinoamérica de Amazon Web Services (AWS); entre muchos otros, quienes abordaron temas como las vulnerabilidades de las tecnologías disruptivas y las oportunidades y el futuro de la IA en el mundo de los negocios.
La IA como realidad presente
Durante su intervención, Collins afirmó que hace cuatro años, cuando se realizó la primera edición de Links, la IA aún era una idea abstracta y las discusiones rondaban sobre cómo se desarrollaría en el futuro. Hoy por hoy, de acuerdo con el vicepresidente, se trata de una realidad que está cambiando los fundamentos de los negocios y que requiere que las empresas tomen decisiones audaces y rápidas. Su uso en algunas compañías, según ejemplificó Collins, ha llevado a una reducción de entre el 60 y el 70 por ciento en el tiempo de resolución de incidencias y ha permitido automatizar la atención al cliente sin necesidad de la intervención humana en industrias como las telecomunicaciones.
Modelos de IA se están comoditizando; la data y la infraestructura son el futuro
Collins detalló que, al analizar cómo va escalando la inteligencia artificial, se pueden observar tres fases. Actualmente, conforme con el directivo, la IA se encuentra en la primera etapa, en la que es utilizada como un asistente que aún requiere de las instrucciones de los humanos: “Lo que estamos viviendo hoy en día son herramientas. Todos usamos chatbots, utilizamos asistentes de IA. Son muy útiles, muy prácticos, nos ahorran tiempo, pero la actividad no cambia. Nos lleva menos tiempo, pero sigue dirigida por humanos”, aseguró.
Según él, la fase dos incluirá sistemas más autónomos, mientras que, a futuro, llegaremos a la etapa tres, donde no existirá la necesidad de la interacción humana para orientar esta tecnología: “Donde la IA tome el control, con redes que se configuren solas, sistemas logísticos que reorienten sus rutas en tiempo real y una infraestructura informática que se adapte sin necesidad de instrucciones humanas”, detalló.
En medio de este rápido avance, Collins afirmó que el foco de valor hoy está cambiando, pues indicó que actualmente hay unos 200 modelos de lenguaje disponibles, como ChatGPT, Gemini, Claude, entre muchos otros. Así, mientras hace un tiempo estos modelos ofrecían una ventaja competitiva, hoy están viviendo una rápida comoditización que los ha hecho perder su valor distintivo. “El coste de una inferencia (costo cada que una IA genera una respuesta) ha bajado de 29 dólares a solo 10 centavos por millón de tokens, en comparación a cuando se lanzó ChatGPT por primera vez. Esto significa que los propios modelos se están comoditizando”, explicó.
Bajo este panorama, el directivo detalló que el cambio se está moviendo hacia la infraestructura y los datos y señaló que hoy “los datos únicos son más valiosos que la forma en que se procesan y analizan”. Esto, mencionó, implica que las empresas se cuestionen cómo aprovechar sus datos únicos y cómo estos les darán una ventaja frente a sus competidores. “Necesitan entender (las empresas) qué les están diciendo los datos y qué insights pueden aportar que sean únicos. Los modelos de lenguaje a gran escala son las herramientas para aprovechar esto, pero realmente necesitan entender qué poseen y cómo lo utilizan”, detalló.
Collins, de hecho, proyectó que en los próximos años aumentarán las inversiones en almacenamiento de datos, cómputo y redes, cuyo gasto crecerá a una tasa compuesta anual del 30 por ciento, al pasar de 150 mil millones de dólares en 2023 a 400 mil millones en 2025 y luego a 1,2 billones para el año 2030.
El futuro de la IA, según Ray Collins
Durante su intervención, el directivo de Liberty Latinoamérica también se refirió al futuro de la IA y lo que se puede esperar en materia de regulación por parte de los gobiernos. En primer lugar, Collins mencionó que la inteligencia artificial se está moviendo hacia el mundo físico, por lo que el siguiente paso será verla integrada en edificios, carros, hogares y demás espacios de nuestra cotidianidad. “Hasta ahora la hemos visto en chatbots y generación de contenido, pero la siguiente ola es física: robótica, vehículos autónomos, entregas con drones. Todo esto ya está ocurriendo a escala comercial. También se verá en la infraestructura inteligente: redes eléctricas gestionadas por IA, automatización de edificios, mantenimiento predictivo. Será parte del mundo físico”, detalló.
No obstante, en medio de los rápidos cambios, Collins proyectó que comenzará a verse cada mes más la intervención de los gobiernos para intentar regular sus alcances. Mencionó, por ejemplo, leyes de IA entrando en vigor en la Unión Europea, proyectos en Estados Unidos con marcos específicos para la IA en algunos sectores y normas emergentes en América Latina y el Caribe sobre localización de datos, responsabilidad en la IA y derechos de propiedad intelectual. “La regulación está poniéndose al día. Eso no es una novedad para nadie que trabaje en la industria tecnológica. Pero es reactiva, no lidera. Podemos esperar medidas proteccionistas que intentarán moldear los resultados. Pero aunque puedan retrasar lo que viene, no compensarán completamente el cambio estructural económico que vamos a ver”, detalló.
Collins afirmó que, en medio de una economía global, no será posible regular este tipo de tecnologías de manera aislada y sin un acuerdo global. De ahí que señaló la importancia de la participación de empresarios, clientes y directivos en las discusiones respecto al tema. “Las personas en esta sala tienen credibilidad técnica, tienen infraestructura, tienen relaciones con clientes, y necesitan tener un lugar en esa mesa. Necesitan tener voz en ese espacio. Necesitan entender lo bueno, lo malo y hacia dónde van a legislar los gobiernos, qué significa esa política para su país, su mercado, su negocio y su comunidad. Necesitan asegurarse de tener una voz informada en esa mesa. Si no quieren que una ley llegue a su escritorio para reaccionar a ella”, enfatizó.
Por ello, el directivo de Liberty fue enfático en que las empresas y personas necesitan ser proactivos respecto a la IA, pues el mundo se está moviendo cada vez más rápido. “Lo que diría es que, al pensar en la inteligencia artificial, no hay vuelta atrás. Solo se puede avanzar. Pero la pregunta que debemos hacernos es cómo puedo aprovechar la inteligencia artificial para crear nuevas fuentes de ingresos, diferentes a las que tengo hoy. ¿Cómo aprovecho este poder para generar nuevas líneas de ingresos para mí y para mis clientes, y no solo automatizar costos y obtener ahorros?”, concluyó.



