La controversia del uso de inteligencia artificial en operaciones militares
En el desarrollo de la captura de Nicolás Maduro, aún no se ha hecho público con exactitud qué papel específico desempeñó Claude, el modelo de lenguaje avanzado creado por la empresa Anthropic. Esta tecnología se empleó dentro del marco de un acuerdo existente entre Anthropic y Palantir, la reconocida compañía especializada en integración y análisis de datos masivos para gobiernos y fuerzas militares, fundada por Peter Thiel, el principal financista del vicepresidente de ultraderecha estadounidense J. D. Vance.
El conflicto ético y contractual
Palantir brindó apoyo fundamental a la Operación Resolución Absoluta del Pentágono, y durante su ejecución se utilizó el modelo Claude, gracias al convenio de uso establecido entre ambas corporaciones. No obstante, Anthropic, que se enorgullece de otorgar mayor prioridad a la ética que sus competidores directos —incluso ha diseñado una Constitución que regula su proceso de entrenamiento—, ha implementado restricciones claras en las políticas de uso de su tecnología: prohíbe explícitamente su empleo para facilitar violencia, desarrollar armamento o realizar vigilancia sin consentimiento.
En el contexto de esta operación militar, aparentemente Claude se utilizó durante actividades de fijación de objetivos para bombardeos y para localizar la ubicación precisa de Maduro. Dado que no fue Anthropic directamente la empresa que apoyó al Pentágono, sino Palantir mediante el uso de Claude, cuando surgieron interrogantes sobre cómo se había empleado la tecnología, altos ejecutivos de Anthropic contactaron urgentemente a sus homólogos en Palantir. Presuntamente, buscaban verificar que no se hubieran violado las condiciones de uso establecidas.
Las amenazas del Departamento de Defensa
Aunque públicamente Anthropic afirma que no encontró violaciones a sus políticas, las preguntas realizadas por la compañía han desencadenado una verdadera tormenta política y contractual. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha declarado que todo el uso de Claude fue completamente legítimo, y advirtió que, si Anthropic no puede apoyar a las fuerzas militares en la victoria en conflictos bélicos, la compañía enfrentará consecuencias severas. "Déjanos usar a tu Terminator o te terminamos", es esencialmente el mensaje que transmite Hegseth.
Normalmente, son los gobiernos y estados los que, mediante reglamentaciones y regulaciones, indican a las compañías privadas cuáles son las líneas rojas que no deben cruzar. Pero en nuestro presente distópico, es un director ejecutivo de San Francisco el que está enfrentándose al gobierno para exigir que éste respete las normativas internas de la empresa. Y esto ocurre con una de las tecnologías más volátiles y enigmáticas de nuestra época, aplicada en el campo más letal y con las fuerzas armadas más poderosas del planeta.
Las posibles represalias contra Anthropic
¿Pero qué acciones concretas puede tomar el Departamento de Defensa contra Anthropic? En primer lugar, cancelar sus contratos. Existe uno por 200 millones de dólares que está en la cuerda floja —este no es el mismo acuerdo con Palantir que originó la controversia—. En 2025, el Pentágono estableció contratos de hasta 200 millones con cuatro gigantes de la inteligencia artificial estadounidense: Anthropic, Google, OpenAI y xAI, para mejorar las capacidades de las redes del Pentágono. Anthropic fue la compañía cuyos productos las fuerzas militares consideraron más avanzados y seguros para sus aplicaciones.
Hegseth ahora manifiesta que no solo cancelará el contrato, sino que, si Anthropic no retira las condiciones impuestas al Pentágono para usos que él califica como legítimos —y recordemos que para Hegseth todo lo que realiza, incluyendo bombardear embarcaciones en alta mar y ejecuciones extrajudiciales, es legítimo—, clasificará a la empresa como una entidad con "riesgos en su cadena de suministros", lo que dificultaría enormemente que pueda contratar con el gobierno de Estados Unidos. Finalmente, Hegseth podría invocar la Ley de Producción de Defensa para obligar a Anthropic a modificar su producto según cualquier necesidad que tenga el Pentágono.
El miércoles se llevó a cabo una reunión entre Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, y Hegseth. Aparentemente el encuentro fue cordial, pero la amenaza se mantiene vigente. Anthropic tiene hasta el viernes a las 5 p.m. para retirar las limitaciones impuestas al Pentágono sobre el uso de su tecnología.
