Padres británicos inician juicio histórico en EE. UU. contra redes sociales por adicción infantil
Juicio histórico en EE. UU. contra redes sociales por adicción infantil

Juicio histórico en California enfrenta a padres contra gigantes tecnológicos por adicción infantil en redes sociales

Un tribunal civil de Los Ángeles inició formalmente este lunes un juicio histórico donde un jurado popular deberá determinar si las plataformas YouTube e Instagram fueron diseñadas deliberadamente para provocar adicción en niños y adolescentes. El caso podría establecer un precedente judicial fundamental en materia de responsabilidad civil de los operadores de redes sociales, quienes hasta ahora han estado exentos de este tipo de demandas.

Acusaciones de diseño intencional de adicción

"Este caso trata de dos de las corporaciones más ricas de la historia que han diseñado la adicción en los cerebros de los niños", declaró ante el jurado el abogado de la parte demandante, Mark Lanier, durante su alegato inicial. "Voy a mostrarles pruebas de que estas compañías construyeron máquinas diseñadas para volver adictos los cerebros de los niños, y lo hicieron a propósito", agregó con firmeza.

El juicio, que se desarrolla ante la jueza Carolyn Kuhl, se centra específicamente en las acusaciones de Kaley G.M., una joven de 20 años que sufrió graves daños mentales tras volverse adicta a las redes sociales durante su infancia. Los acusados son los gigantes tecnológicos Alphabet, casa matriz de Google y propietaria de YouTube, y Meta, dueña de Instagram.

Testigos clave y documentos internos comprometedores

Entre los testigos llamados a declarar se encuentran figuras de alto nivel:

  • Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta, programado para el 18 de febrero
  • Adam Mosseri, responsable de Instagram, a partir del miércoles
  • Neil Mohan, director de YouTube

Durante su presentación inicial, Lanier exhibió varios documentos internos de Google y Meta que, según él, demuestran la intencionalidad de las empresas. Uno de estos documentos, procedente de una presentación interna de Google, mencionaba como objetivo declarado "la adicción de los internautas". "Esa es su doctrina", subrayó el abogado con énfasis.

También mostró un correo electrónico interno enviado por Zuckerberg que, según la interpretación del demandante, instaba a sus equipos a revertir el desenganche de los usuarios más jóvenes en Instagram. Lanier explicó que el modelo económico de ambas empresas se basa ampliamente en publicidad, cuyos precios dependen directamente del tiempo que los usuarios pasan en sus plataformas.

La defensa de las empresas tecnológicas

En contraste, el abogado de Meta, Paul Schmidt, argumentó que el deterioro psicológico de la demandante se debía principalmente a problemas familiares y no a las redes sociales. "Si quitaras Instagram y todo lo demás siguiera igual en la vida de Kaley, ¿su vida sería completamente diferente, o seguiría lidiando con las mismas cosas que enfrenta hoy?", cuestionó Schmidt durante su intervención.

El abogado detalló que, según los registros médicos presentados como prueba, Kaley solo mencionó las redes sociales en 20 de sus 260 sesiones de terapia, e incluso consideró en algún momento que Instagram tenía un efecto positivo en su bienestar emocional.

Estrategia legal y precedentes históricos

Los abogados de los demandantes están siguiendo una estrategia similar a la empleada en las décadas de 1990 y 2000 contra la industria tabacalera, que finalmente fue sentenciada por ofrecer productos nocivos para la salud. La defensa intentó sin éxito impedir que se establecieran comparaciones entre sus plataformas y productos adictivos como el tabaco.

"Es la primera vez que una empresa de redes sociales tiene que enfrentarse a un jurado por causar daños a menores", declaró Matthew Bergman, fundador del Social Media Victims Law Center, cuyo equipo lleva más de 1.000 casos similares.

Implicaciones legales y casos relacionados

Los gigantes tecnológicos han apelado tradicionalmente a la Ley de Decencia en las Comunicaciones de Estados Unidos para eximirse de responsabilidad por el contenido publicado por usuarios. Sin embargo, los demandantes argumentan que estas compañías son culpables de mantener un modelo de negocio basado en algoritmos diseñados específicamente para atraer y retener la atención de los usuarios, incluso cuando el contenido puede dañar su salud mental.

Este juicio se considera un proceso indicativo para una avalancha de litigios similares en todo Estados Unidos. Por ejemplo, la próxima semana comenzará otro juicio en Nuevo México donde se acusa a Meta de anteponer el lucro a la protección de menores frente a depredadores sexuales. Además, la adicción a las redes sociales es objeto de un proceso colectivo a escala nacional ante una jueza federal de Oakland, cerca de San Francisco.

El resultado de este juicio histórico podría redefinir por completo la responsabilidad legal de las empresas tecnológicas y establecer nuevos estándares de protección para los usuarios más jóvenes en el mundo digital.