Presión en emprendedores: cómo manejarla según experto
Presión en emprendedores: cómo manejarla según experto

La presión es un elemento natural e intrínseco en los emprendedores. El problema no es la presión en sí misma, sino cómo nos relacionamos con ella. Así lo afirma Mario Manzi, profesor asociado del Departamento de Administración de Empresas de la Universidad Javeriana, en una entrevista exclusiva sobre el manejo de la presión en el mundo empresarial.

¿Cómo manejar la presión cuando se es emprendedor?

Según Manzi, la presión se vuelve manejable cuando se deja de ver como una señal de peligro y se empieza a ver como una señal de responsabilidad. Emprender implica tomar decisiones que afectan a otras personas: socios, clientes, empleados y familia. Esa responsabilidad pesa, pero también puede convertirse en una fuente de energía.

En la práctica, manejar la presión implica construir buenos equipos, compartir las decisiones difíciles, saber delegar, tener momentos de pausa y recordar que un emprendimiento es una carrera de resistencia, no de velocidad.

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Diferencias según la etapa de vida

Cuando uno es joven y está empezando, la presión suele venir del miedo a fracasar. Todo lo que el emprendedor hace parece ser definitivo, y si el proyecto no funciona, se siente como el fin del mundo. Sin embargo, esa etapa también tiene una enorme capacidad para arriesgar.

Con los años y las responsabilidades familiares, la presión se vuelve más compleja. Ya no se trata solo del proyecto, sino de decisiones que afectan la estabilidad de otras personas. Al mismo tiempo, aparece la perspectiva. La experiencia enseña que los proyectos cambian, las ideas evolucionan y que la presión es parte natural de la vida.

¿La presión aumenta el rendimiento?

No necesariamente. Una presión moderada puede ayudar a concentrarse y priorizar. Pero cuando la presión es constante o excesiva, ocurre lo contrario: aparecen el agotamiento, las malas decisiones y la pérdida de creatividad. La creatividad es uno de los activos más importantes para emprender.

Los mejores emprendedores no viven permanentemente al límite. Saben alternar momentos de intensidad con momentos de reflexión, familia, amigos, hobbies y bienestar. Muchas veces las buenas ideas aparecen en esos espacios de calma.

Conviviendo con la incertidumbre

Más que manejar la presión, lo importante es aprender a convivir con la incertidumbre. Emprender es tomar decisiones con información incompleta. No existe una fórmula para eliminar la presión, pero se puede desarrollar serenidad frente a lo incierto.

Quienes avanzan en sus proyectos suelen entender que el camino no es lineal: hay avances, retrocesos y cambios de rumbo. Eso no significa que el proyecto esté fallando, sino que está evolucionando.

La culpa al dar un paso al costado

Culturalmente nos han enseñado que resistir siempre es una virtud y que detenerse es una señal de debilidad. Pero en el emprendimiento y en la vida, saber cuándo parar también es una forma de inteligencia. Dar un paso al costado no significa rendirse, sino tomar distancia para evaluar mejor la situación. Muchas grandes decisiones nacen de esos momentos de pausa.

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