Demanda contra Meta por daños psicológicos de redes sociales en menores
Demanda contra Meta por daños de redes sociales en menores

La dismorfia corporal y el diseño adictivo de las redes sociales bajo la lupa judicial

La dismorfia corporal, una patología psicológica caracterizada por una preocupación exagerada por supuestos defectos en la apariencia física, está experimentando un crecimiento alarmante entre niños y jóvenes. Este trastorno, junto con otros daños psicológicos irreversibles como la ansiedad y la depresión, se expande de manera geométrica a medida que las nuevas generaciones desarrollan adicciones a las plataformas digitales.

El blindaje legal de las Big Tech comienza a resquebrajarse

Durante tres décadas, las grandes empresas tecnológicas en Estados Unidos han operado bajo la protección de la Sección 230 de la Ley de Telecomunicaciones de 1996, que les otorga inmunidad por los contenidos publicados por sus usuarios, amparándose en la libertad de expresión de la Primera Enmienda. Sin embargo, este escudo legal está empezando a mostrar fisuras significativas en un contexto judicial renovado.

Actualmente, en un tribunal de Los Ángeles, se desarrolla el caso conocido como K.G.M. vs. Meta, basado en las acusaciones de una joven de 20 años. Ella afirma que el uso ininterrumpido de redes sociales durante su infancia le provocó graves trastornos psicológicos, incluyendo ansiedad, depresión y dismorfia corporal. Lo innovador de esta demanda radica en que no se centra en el contenido específico publicado, sino en el diseño intrínsecamente adictivo de las plataformas.

Una nueva teoría jurídica: responsabilidad por el producto

La demanda imputa a Meta una especie de responsabilidad por el producto, argumentando que características como el scroll infinito y los algoritmos de recomendación están diseñados para generar dependencia. La joven K.G.M. ya ha llegado a acuerdos conciliatorios con otras plataformas como TikTok y Snapchat, pero el caso contra Meta avanza con testimonios clave.

Mark Zuckerberg, CEO de Meta, y Adam Mosseri, CEO de Instagram, han comparecido ante el estrado para defender el funcionamiento de sus redes sociales. Este proceso judicial se configura como un bellwether trial, un caso piloto estratégico en el derecho estadounidense que anticipa cómo reaccionará un jurado frente a una teoría jurídica común aplicable a múltiples demandas similares.

Implicaciones globales y futuras legislaciones

El desenlace de este juicio podría tener repercusiones trascendentales en iniciativas legislativas que se están gestando en países como Francia, Portugal y España, donde se debate la prohibición del uso de redes sociales para menores de edad. La comunidad internacional observa con atención cómo este caso podría redefinir la responsabilidad corporativa de las Big Tech en la protección de la salud mental de los usuarios más vulnerables.

Este litigio representa un punto de inflexión en la lucha por regular el impacto psicológico de las tecnologías digitales, cuestionando décadas de impunidad y abriendo el camino hacia una mayor accountability en el diseño de plataformas que moldean el comportamiento humano.