La Unión Europea impone una orden histórica a Google para compartir datos con competidores
En un movimiento sin precedentes, la Unión Europea ha emitido una orden formal a Google, propiedad de Alphabet, para que comparta datos esenciales con motores de búsqueda rivales, incluyendo chatbots de inteligencia artificial. Esta decisión, anunciada el jueves 16 de abril de 2026, forma parte de los esfuerzos del bloque por regular el dominio de las grandes tecnológicas estadounidenses en el mercado digital global.
Detalles de la medida regulatoria
La Comisión Europea, brazo ejecutivo de la UE, ha enviado conclusiones preliminares a Google bajo la Ley de Mercados Digitales (DMA). La propuesta exige que la empresa proporcione acceso a datos críticos como:
- Información de posicionamiento en búsquedas
- Consultas realizadas por usuarios
- Datos de clics y visualizaciones
Estos elementos permitirían a competidores optimizar sus servicios y competir en igualdad de condiciones con Google Search. De aprobarse definitivamente a finales de julio, la medida expondría estos datos a empresas de IA como OpenAI y Anthropic PBC, lo que podría alterar significativamente el panorama competitivo.
Contexto de la batalla regulatoria internacional
La UE busca consolidarse como policía tecnológica global, extendiendo su regulación desde la inteligencia artificial hasta la protección de menores en redes sociales. Esta postura ha generado tensiones con el presidente estadounidense Donald Trump, quien ha criticado repetidamente las normas digitales que afectan a compañías tecnológicas de Estados Unidos.
Por su parte, Google ha respondido con firmeza. Clare Kelly, asesora legal sénior de competencia de la empresa, declaró que la compañía "se defenderá enérgicamente contra este abuso de poder", argumentando que la medida "pone en peligro la privacidad y la seguridad de las personas".
Antecedentes y consecuencias potenciales
Esta orden se enmarca en una investigación iniciada en enero, donde los organismos de control europeos revisaron el cumplimiento de Google con la DMA respecto al acceso justo a datos de búsqueda. Paralelamente, Google enfrenta sanciones separadas por presuntamente favorecer servicios internos en su ecosistema de búsqueda y restringir a desarrolladores en su Play Store.
La escalada regulatoria refleja una tendencia creciente en la UE para imponer normas estrictas que promuevan la competencia leal y limiten el poder de mercado de los gigantes tecnológicos, marcando un punto de inflexión en las relaciones transatlánticas sobre gobernanza digital.



