Epstein y Kotick: los correos que diseñaron la adicción en videojuegos como Call of Duty
Epstein y Kotick diseñaron adicción en videojuegos como Call of Duty

Los archivos secretos que conectan a Epstein con la estrategia de adicción en videojuegos

Las comunicaciones hasta ahora secretas entre el difunto pederasta Jeffrey Epstein y diversas figuras de poder global han salpicado a múltiples industrias, exponiendo oscuras prácticas comerciales de las últimas décadas. La industria de los videojuegos no ha escapado a este escrutinio, según documentos liberados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ).

El vínculo entre Epstein y el gigante de los videojuegos

Los intercambios de correos electrónicos revelan que Epstein mantuvo contacto con Bobby Kotick, exdirector de Activision Blizzard, empresa responsable de franquicias icónicas como Call of Duty, la saga de disparos más vendida de la historia. Para quienes no están familiarizados, Activision Blizzard es considerado el equivalente a Disney en el ámbito del entretenimiento digital.

Estas comunicaciones son escandalosas no solo por las graves acusaciones que involucran a ambos personajes—Kotick fue denunciado en 2021 por ocultar casos de agresión sexual y violaciones dentro de la empresa, según The Wall Street Journal—sino por cómo discutían una nueva formulación para el mercado que hoy rige la industria.

La ingeniería de la adicción infantil

En mayo de 2013, mientras la industria buscaba nuevas formas de rentabilidad, Kotick y Epstein intercambiaron correos con el inventor Pablos Holman, un hacker estadounidense de renombre. El tema central era cómo vincular los logros de los niños en videojuegos con recompensas digitales para incentivarlos a gastar más dinero.

Epstein, obsesionado con lo que llamaba el "Sistema de Posicionamiento de Estatus", consideraba que los mundos virtuales eran ideales para estudiar cómo los humanos buscan dominar a otros. Creía que este impulso evolutivo por dominar y ser reconocido podía ser explotado tecnológicamente, apoyándose en intercambios con científicos de Stanford y expertos en inteligencia artificial.

Bajo esta lógica, juegos como World of Warcraft o Call of Duty evolucionaron para que el jugador no solo buscara diversión, sino estatus. Si el usuario quería "ser alguien" en el mundo virtual, tenía que pagar. "Estoy totalmente a favor de adoctrinar a los niños en una economía", escribió Holman a Epstein y Kotick en el archivo EFTA01762201.

El legado de los micropagos y la dependencia psicológica

Este ciclo de dopamina y competencia social se convirtió en la "mina de oro" que Kotick explotó en Activision, creando una dependencia psicológica que obligaba a los usuarios a gastar dinero real para mantener su relevancia digital, incluso después de comprar el videojuego.

Call of Duty lanzó su estructura de micropagos con el estreno de Black Ops 2 y, posteriormente, Ghosts, títulos que normalizaron la compra de paquetes de voces, camuflajes y objetos virtuales. "Creo que el impulso subyacente se manifiesta de diferentes maneras para diferentes personas, pero es el mismo impulso subyacente", escribió Epstein al analizar por qué alguien se obsesionaría con fabricar "una mejor hacha de piedra" o comprar una skin de lujo en un entorno virtual.

La ironía profética y la relación cercana con Epstein

Esta arquitectura de la adicción encontró su rostro más irónico en 2014 con Call of Duty: Advanced Warfare. En un giro profético, el juego fue protagonizado por Kevin Spacey, quien interpretaba a un magnate militar que cuestionaba la democracia mientras vendía seguridad privada. Años después, Spacey sería expulsado de Hollywood tras múltiples acusaciones de acoso sexual.

Los documentos también confirman que la relación entre Kotick y Epstein era estrecha y logística. Kotick llegó a ofrecer su helicóptero personal para los traslados de Epstein en California y coordinaban encuentros en su mansión de Bel Air para tomar "tragos". En estos correos, Epstein confirmaba su asistencia avisando que llevaría a "tres o cuatro" acompañantes, posiblemente mujeres de su red de explotación.

Esta normalización de la presencia de Epstein en el corazón de la industria tecnológica sugiere que sus ideas sobre economía conductual eran escuchadas y valoradas al más alto nivel corporativo. La salida de Kotick de Activision Blizzard en diciembre de 2023, tras la compra por Microsoft y las denuncias en su contra, cerró formalmente su mandato de tres décadas, pero su legado persiste en cada mecánica de caja de botín o pase de batalla que hoy consumen millones de menores.