La emergencia invernal en Casanare ha dejado más de 4.200 familias damnificadas, con graves afectaciones en viviendas, cultivos y vías de varios municipios, según los primeros reportes de las autoridades de socorro. Ante la magnitud de la situación, el gobernador César Augusto Ortiz declaró la calamidad pública y advirtió que el censo de afectados sigue en curso, por lo que la cifra podría aumentar en los próximos días.
Declaración de calamidad pública y aumento de afectados
El mandatario departamental señaló que las lluvias de los últimos días provocaron una situación crítica en el territorio. “Esta ola invernal sin precedentes, histórica, que hoy está dejando graves daños, afectaciones a lo largo y ancho del departamento”, afirmó Ortiz, al confirmar las medidas excepcionales adoptadas para atender a las comunidades afectadas por las inundaciones.
Según el gobernador, las precipitaciones han sido constantes y han superado los registros históricos en varias cuencas, lo que ha generado un escenario de emergencia que requiere una respuesta inmediata y coordinada entre las entidades locales, departamentales y nacionales.
Municipios afectados y daños en zonas urbanas y rurales
Los reportes conocidos hasta ahora dan cuenta de una emergencia con impacto directo en zonas urbanas y rurales. Municipios como Yopal, Algarrobo, San Luis de Palenque, Hato Corozal y Nunchía figuran entre los territorios afectados por las crecientes y desbordamientos. En varias zonas, el agua cubre viviendas, cultivos y corredores viales, lo que dificulta la movilidad y la atención de las familias damnificadas.
Según imágenes en video y fotografía difundidas por Prensa Libre Casanare en redes sociales, la dimensión de las inundaciones es amplia en sectores residenciales y productivos. En algunos municipios, los reportes indican que más del 70 % del área poblada estaría bajo el agua, mientras las autoridades continúan evaluando los daños y consolidando información en terreno.
Alerta roja por ríos desbordados y crecientes históricas
El panorama hidrológico también mantiene en alerta a las autoridades. De acuerdo con el gobernador Ortiz, reportes del Ideam y de Corporinoquia mantienen al departamento en alerta roja por crecientes súbitas asociadas a las lluvias constantes. Las cuencas de los ríos Guanapalo y Cravo Sur superaron sus niveles habituales, lo que generó inundaciones en sectores productivos, rurales y residenciales.
“Tenemos crecientes súbitas históricas, incluso desbordamiento de ríos. Por más de 50, 60, 70 años no se generaba un desbordamiento de estos”, dijo el mandatario. Ortiz añadió que las alertas rojas por inundaciones se concentran en los ríos Casanare, Ariporo, Pauto y Cravo Sur, además de alertas rojas y naranjas por deslizamientos en varios municipios.
Evacuaciones y ayuda humanitaria en zonas críticas
La emergencia también ha obligado a desplegar acciones logísticas para evacuar a habitantes en zonas críticas. Una de las áreas con mayor impacto es la vereda Sirivana, en el municipio de Nunchía, donde los niveles del agua dificultaron el acceso y obligaron a activar capacidades especiales para proteger a la población atrapada por las inundaciones.
Soldados de la Décima Sexta Brigada del Ejército Nacional llegaron a la zona para apoyar la evacuación de ciudadanos hacia refugios y áreas seguras. De manera simultánea, el personal militar participa en el traslado de medicamentos, ropa y alimentos hacia sectores inundados, además de facilitar la movilidad de los especialistas que evalúan los daños.
Convocatoria de ayuda y coordinación institucional
La Gobernación de Casanare abrió una convocatoria pública para canalizar ayuda ciudadana destinada a las familias afectadas. La solicitud incluye agua potable, pañales, chinchorros, alimentos no perecederos, hamacas y colchonetas. Mientras tanto, organismos de socorro, Fuerza Pública y administraciones municipales mantienen mesas de trabajo para coordinar la atención inmediata y mitigar los efectos de la temporada de lluvias.



