Asesinato del fundador de Arepas El Carriel: capataz condenado a 35 años
Fundador de Arepas El Carriel asesinado: capataz condenado

El crimen que conmocionó a Colombia

Luis Alfonso Valencia, fundador de la reconocida marca Arepas El Carriel, fue asesinado junto a uno de sus trabajadores en un crimen que, según las autoridades, estuvo marcado por la traición de quien durante años había sido su hombre de confianza. El hecho ocurrió el 11 de noviembre de 2024 en una finca en Guaduas, Cundinamarca.

Familiares y amigos comenzaron a preocuparse al no tener noticias de Valencia, un empresario de 67 años que, tras retirarse de la compañía por problemas de salud, se había dedicado a vivir en su finca, donde seguía trabajando en las labores del campo. "Uno siempre que hablaba con mi papá decía: 'acá a mí no me pasa nada, yo soy amigo de todos'", recordó uno de sus hijos durante la investigación de El Rastro.

El hallazgo de los cuerpos

La alarma creció cuando un vecino ingresó a la propiedad y encontró la vivienda completamente saqueada. "La casa estaba desordenada, la casa estaba saqueada totalmente, estaba patas arriba todo", relató un familiar. En un principio, las autoridades pensaron que se trataba de un secuestro o de un robo. Sin embargo, la búsqueda tomó un giro dramático cuando uniformados de la Sijín localizaron, a unos 250 metros de la vivienda, los cuerpos sin vida de Luis Alfonso Valencia y de Rubén López, uno de sus trabajadores más cercanos. Ambos estaban amarrados de pies y manos y presentaban impactos de arma de fuego.

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"Claramente se encontró una escena con signos de violencia y tortura. Se ve que por lo menos a don Luis Alfonso le golpearon antes de causarle la muerte", explicó uno de los investigadores del caso.

Un empresario que construyó una marca desde cero

Luis Alfonso Valencia era ampliamente reconocido por haber levantado, junto a su hermano Luis Alberto, una empresa familiar que con el paso de los años se convirtió en una de las marcas de arepas más conocidas del país. La historia empresarial comenzó a mediados de los años noventa, cuando ambos llegaron a Bogotá con pocos recursos y decidieron emprender. "Mi hermano se esfuerza por tener una gran empresa... la proyección de todo empresario: vamos a ser grandes, vamos a venderle a Colombia y vamos a venderle al mundo", recordó su hermano. Con esfuerzo lograron posicionar Arepas El Carriel en supermercados y tiendas de barrio, hasta consolidar una empresa que posteriormente quedó en manos de sus hijos mientras Valencia regresaba a vivir al campo.

La investigación dio un giro inesperado

Aunque inicialmente las sospechas recayeron sobre distintas personas cercanas a la víctima, incluso algunos familiares, las pruebas comenzaron a señalar a alguien que hasta ese momento era considerado otra posible víctima: Johan Daniel Pinzón, el capataz de la finca. El hombre vivía con su familia dentro del predio y era considerado la mano derecha del empresario. Su desaparición tras el crimen llamó la atención de los investigadores. Posteriormente, las huellas encontradas dentro de la vivienda, el análisis de llamadas telefónicas, el cambio de su tarjeta SIM después del homicidio y el testimonio de la única sobreviviente terminaron comprometiéndolo.

"Nos confirma que Johan es la persona que está involucrada con el hurto y el homicidio", aseguró uno de los investigadores tras el reconocimiento fotográfico realizado por la testigo sobreviviente. Para las autoridades, la evidencia demostraba que el crimen había sido cuidadosamente planeado y que el objetivo principal siempre fue Luis Alfonso Valencia. "Analizábamos y decíamos: a él no llegaron simplemente a cometerle un hurto, sino que realmente venían era a cometer el homicidio de don Alfonso", indicó uno de los uniformados que participó en la investigación.

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Condena y reacción familiar

Las interceptaciones telefónicas y el rastreo de los vehículos robados permitieron ubicar posteriormente a Johan Daniel Pinzón y a Sergio Andrés Gómez, señalado como el autor material de los disparos. Según la Policía, Johan aprovechó la confianza que había construido durante meses para entregar información clave sobre los movimientos del empresario y facilitar el ingreso del grupo criminal. "Johan cumplió un papel de ganarse la confianza, de ser una persona cercana de su empleador. Sergio fue una de las personas determinadoras; lo consideramos como el autor material que accionó el arma de fuego", explicó el comandante de la Policía de Cundinamarca. Las autoridades también establecieron que detrás del crimen habría participado una estructura delincuencial con presencia en Tolima, Antioquia y Caldas.

Tras aceptar cargos por homicidio agravado, tentativa de homicidio agravado, secuestro y porte ilegal de armas, Johan Daniel Pinzón y Sergio Andrés Gómez fueron condenados a 440 meses de prisión, equivalentes a cerca de 35 años de cárcel, luego de obtener una rebaja por allanamiento. Sin embargo, para la familia de Luis Alfonso Valencia la sentencia no representa un verdadero acto de justicia. "Es injusta la condena porque esta persona debió haber estado en la cárcel más de 50 años", afirmó uno de sus hijos. El caso dejó dos familias destruidas y una reflexión que aún acompaña a quienes conocieron al empresario: la confianza depositada en quien consideraba uno de los suyos terminó convirtiéndose en el eslabón que permitió ejecutar el crimen. "Una persona que nunca hizo el mal, porque mi hermano nunca hizo el mal a nadie", concluyó, conmovido, Luis Alberto Valencia al recordar el legado del fundador de Arepas El Carriel.