La política de paz total del presidente Gustavo Petro dio este jueves uno de sus pasos más relevantes con la instalación de la Zona para la Capacitación Integral y de Ubicación Temporal (ZUT-ZOCIUT) en Valle del Guamuez, Putumayo. Se trata del mecanismo más avanzado alcanzado hasta ahora en los diálogos con la disidencia Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), al mando de Walter Mendoza.
Dejación de armas e ingreso a la ZUT
Sobre las tres de la tarde comenzó la jornada, que tuvo como momento central la dejación de armas y municiones por parte de los integrantes de la CNEB, seguido del ingreso de los primeros miembros de la disidencia desde la zona de preagrupamiento a la ZUT. En esta primera fase, se acordó el ingreso de 13 mujeres y 86 hombres. Al menos el 57 % de ellos son jóvenes entre 19 y 29 años, de acuerdo con fuentes cercanas al proceso.
Asistencia de autoridades
A la instalación asistieron delegados del Gobierno Nacional en cabeza de Armando Novoa y Gloria Arias, ambos negociadores del Ejecutivo en ese proceso de paz; el gobernador de Putumayo, Jhon Gabriel Molina, y otras autoridades locales.
Un nuevo momento en el proceso de diálogo
La instalación de la ZUT marca un nuevo momento en el proceso de diálogo entre el Gobierno y esa estructura armada. Tras varios meses de negociaciones, acuerdos y discusiones jurídicas, las partes lograron poner en marcha un mecanismo diseñado para facilitar el tránsito de integrantes del grupo hacia la vida civil y avanzar en los compromisos pactados en la mesa.
No obstante, el funcionamiento de la zona también estará bajo escrutinio. Organizaciones sociales, autoridades territoriales y distintos sectores políticos han planteado preguntas sobre las garantías de seguridad, el alcance de los beneficios para los integrantes del grupo armado y los mecanismos para asegurar el cumplimiento de los compromisos adquiridos.
Vigencia inicial y futuro político
La ZUT fue creada mediante resolución presidencial y tendrá una vigencia inicial hasta diciembre de este año. De ahí se desprende la principal duda sobre qué hará el próximo gobierno. Con la coincidencia de las elecciones encima y las posiciones contrarias de los candidatos Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, el futuro de la Zona de Ubicación Temporal estará a merced de lo que piense hacer cada candidato.
Intervención de Geovanny Rojas, 'Araña'
Geovanny Rojas, conocido como Araña y jefe de los Comandos de Frontera —estructura que hace parte de la CNEB y tiene presencia en Putumayo—, intervino de manera virtual durante la instalación de la ZUT. En su mensaje a los integrantes que ingresaron a la zona, los felicitó por este paso y les pidió que tengan “tranquilidad para lo que viene porque la negociación no ha terminado”.
Araña estaba contemplado como el integrante número 100 de la CNEB que ingresaría a la ZUT. Sin embargo, el pasado 13 de mayo, el presidente Petro decidió que, por ahora, las personas que tengan órdenes de extradición vigentes no podrán hacer parte de este espacio, por lo que Rojas quedó por fuera de esta primera fase.
Durante su intervención, el jefe de los Comandos de Frontera aseguró que ha sido víctima de varios “entrampamientos”, pero afirmó que el destino de los integrantes de su organización no puede seguir siendo la guerra. También sostuvo que, aunque el Gobierno no lo llevó a este evento, no se apartará de la negociación.
Mecanismo Tripartito de Monitoreo y Verificación
De manera paralela comenzó a operar el Mecanismo Tripartito de Monitoreo y Verificación, encargado de supervisar el cumplimiento de los compromisos adquiridos por las partes y de hacer seguimiento a cualquier incidente que pueda presentarse durante el funcionamiento de la zona. En este espacio participan representantes del Gobierno, delegados de la CNEB y el componente encargado de las labores de verificación.
Retos y perspectivas
Durante los próximos meses, el reto para las partes será demostrar que la zona puede funcionar sin afectar a las comunidades vecinas y que los acuerdos alcanzados en la mesa pueden traducirse en resultados verificables sobre el terreno. De ello dependerá no solo el futuro del proceso con la CNEB, sino también la posibilidad de que el Gobierno muestre resultados concretos en uno de los frentes más ambiciosos de su política de paz.



