El Ministerio de Salud presentó la radiografía más completa de la salud mental de los colombianos en la última década: la Encuesta Nacional de Salud Mental (ENSM) 2025. Este estudio entrevistó a más de 120.000 personas en los 32 departamentos del país para conocer la magnitud de los trastornos mentales, el bienestar emocional, la discriminación, el estrés, la soledad, el consumo de sustancias y el acceso a atención.
Aunque el documento completo aún no se ha publicado, los resultados presentados durante una socialización oficial la semana pasada anticipan un panorama amplio y preocupante. La encuesta muestra un país donde aumentan las experiencias de discriminación, millones de personas sienten afectaciones por la crisis climática o la cultura digital, los problemas de salud mental aparecen desde la infancia y la salud emocional está atravesada por desigualdades sociales, económicas y territoriales.
Metodología de la encuesta
El estudio fue desarrollado por la Universidad de Antioquia. El trabajo de campo se extendió entre julio de 2025 y marzo de 2026. Los investigadores recorrieron los 32 departamentos y Bogotá, visitaron 313 municipios y aplicaron un complejo diseño de muestreo para garantizar representatividad urbana y rural. En total, 120.676 personas aceptaron participar, pero para los análisis finales se trabajó con 110.842 encuestas completas, luego de aplicar pruebas de tamizaje cognitivo a mayores de 65 años y procesos de depuración. Según los investigadores, esa cifra representa una efectividad del 94,1 % respecto a la muestra prevista.
La encuesta amplió el alcance de mediciones previas. Incluyó preguntas sobre bienestar, resiliencia, sentido de comunidad, regulación emocional, sobrecarga del cuidado, secuelas de la pandemia de covid-19, epilepsia, consumo de cigarrillos electrónicos, acceso a servicios de salud mental y otros factores sociales. También incorporó un componente cualitativo con 97 grupos focales, 150 entrevistas en profundidad y 520 participantes.
Percepción de salud mental y discriminación
Uno de los primeros resultados rompe con la idea de que la salud mental depende únicamente de un diagnóstico. Al preguntar cómo perciben su salud mental, el 90,3 % respondió que la considera buena o muy buena. Sin embargo, al indagar por la satisfacción con la vida, el 67,3 % reportó alta satisfacción, el 28 % satisfacción media y el 4 % baja satisfacción. Quienes reportan mayor satisfacción cuentan con redes de apoyo y sienten que tienen a quién acudir.
La percepción de discriminación aumentó respecto a 2015, especialmente entre adolescentes de 12 a 17 años, donde prácticamente se duplicó. Las mujeres, personas LGBTIQ+, migrantes y víctimas del conflicto armado reportaron con mayor frecuencia haber sufrido discriminación, principalmente por condición socioeconómica, discapacidad, origen étnico o situación migratoria.
Entre los adultos mayores, solo el 34,1 % percibe que está envejeciendo de manera exitosa. Esta condición fue más frecuente entre personas con mayor nivel educativo y mejores condiciones socioeconómicas, lo que lleva a los investigadores a concluir que el envejecimiento saludable depende tanto de oportunidades sociales como de condiciones individuales.
Factores que afectan el bienestar antes del diagnóstico
La encuesta dedica un capítulo completo a problemas que afectan el bienestar psicológico sin constituir necesariamente un trastorno mental. El 40,1 % de los colombianos reportó que los cambios ambientales han afectado su salud mental, incluyendo preocupaciones por cambio climático, desastres naturales, contaminación y pérdida de biodiversidad. La afectación fue mayor en mujeres (42,5 %) que en hombres (37,5 %) y alcanzó niveles más altos en Orinoquía y Amazonía (48,1 %), región Oriental (47,1 %) y Pacífica (46,1 %).
La transformación digital también aparece como nuevo factor de riesgo. El 21,6 % de los mayores de 12 años dijo que los cambios asociados al uso de dispositivos electrónicos y nuevas formas de trabajar, estudiar y relacionarse han afectado su salud mental. Fue más frecuente en mujeres (22,5 %) que en hombres (20,7 %), especialmente en Bogotá (25,7 %), región Pacífica (24,9 %), Orinoquía y Amazonía (23 %) y región Oriental (22,9 %), mientras que fue menos común en la región Caribe (9,8 %).
Entre los adultos, la principal fuente de estrés grave es la preocupación económica: el 6,3 % reportó sufrir estrés severo por su situación financiera, muy por encima de otras causas como la propia salud (3,4 %), la salud de familiares (2,3 %), la vida amorosa (1,8 %), la situación general de la vida o la carrera profesional (1,6 % cada una).
Soledad y acoso
El 16 % de los colombianos mayores de 12 años manifestó experimentar soledad o aislamiento, más frecuente en mujeres (17,5 %) que en hombres (14,5 %). La prevalencia aumenta entre separados, divorciados o viudos (23,9 %), frente a quienes viven en pareja (11,8 %). La soledad fue especialmente alta entre personas LGBTIQ+ (31,1 %), migrantes (19,4 %) y víctimas del conflicto armado (19,4 %). Regionalmente, la mayor frecuencia se registró en la región Pacífica (20,6 %).
El 5,5 % de la población adulta reportó haber sufrido acoso alguna vez. Las mujeres presentaron una frecuencia mayor que los hombres (6,9 % frente a 3,9 %), mientras que las cifras aumentan considerablemente entre personas LGBTIQ+ (15,3 %), migrantes (7,8 %) y víctimas del conflicto armado (7,5 %). Para los investigadores, estos resultados respaldan la teoría del “estrés de minorías”.
Sobrecarga del cuidador y antecedentes familiares
El 5,2 % de los adultos desempeña actualmente el rol de cuidador de personas enfermas o con discapacidad dentro de su hogar. De ellos, el 53,8 % presenta sobrecarga del cuidador, un estado de agotamiento físico y emocional. La sobrecarga fue más frecuente entre mujeres (58,2 %), quienes realizan oficios del hogar (59,9 %) y quienes viven en Bogotá (63,2 %).
El 28,7 % de los colombianos reportó antecedentes familiares de trastornos mentales, problemas relacionados con el consumo de sustancias o suicidio. Por primera vez se midieron presentaciones subumbrales: personas que ya presentan síntomas compatibles con trastornos como depresión, pánico o estrés postraumático, pero que aún no cumplen todos los criterios clínicos para un diagnóstico formal. Los investigadores consideran que identificar estas manifestaciones tempranas abre una oportunidad para intervenir antes de que los trastornos se consoliden.
Trastornos mentales desde la infancia
Entre los niños de 7 a 11 años, el trastorno más frecuente fue la hiperactividad, con una prevalencia del 10,5 %. Fue considerablemente mayor entre niños (12,8 %) que entre niñas (8,1 %). También fueron frecuentes los trastornos de conducta (9,7 %), los trastornos emocionales (9,6 %), las dificultades para relacionarse (8,4 %) y los problemas de conducta prosocial (8,1 %). La hiperactividad fue mucho más frecuente entre niños que han vivido discriminación en la escuela (26,5 %), eventos traumáticos (18,6 %), antecedentes familiares de enfermedad mental (17,7 %) o complicaciones durante el embarazo o parto de la madre (16,8 %).
Entre los 12 y 17 años, los trastornos emocionales pasan al primer lugar, con una prevalencia del 10,4 %, y son mucho más frecuentes entre mujeres (12,8 %) que entre hombres (8,1 %). Les siguen la hiperactividad (10,6 %), dificultades para relacionarse con pares (10,1 %), dificultades en conducta prosocial (8,4 %) y trastornos de conducta (8,2 %). Los trastornos emocionales fueron más frecuentes entre quienes sufren discriminación en el colegio (20 %), tienen antecedentes familiares de enfermedad mental (17 %), cuyas madres presentaron complicaciones durante el embarazo o parto (17,6 %) o no se encuentran escolarizados (16,8 %).
Exposición a eventos traumáticos
El 28,7 % de los niños y adolescentes colombianos ha vivido al menos un evento traumático. El más frecuente fue sufrir un accidente grave (14,1 %), seguido por muerte súbita o violenta de una persona cercana (6 %), presenciar amenazas o agresiones (5,6 %), procedimientos médicos altamente estresantes (5 %) y desastres naturales (4,8 %). En ese contexto, el 1,9 % presenta trastorno de estrés postraumático, más frecuente en niñas (2,5 %) que en niños (1,4 %). La discriminación escolar (5,2 %), los antecedentes familiares de enfermedad mental (4,3 %), la pobreza multidimensional (2,9 %) y las complicaciones durante el embarazo o parto (2,7 %) aparecen entre los principales factores asociados.
Aumento de trastornos en adultos
En la población adulta, el 8,4 % ha presentado algún trastorno mental a lo largo de su vida. La prevalencia alcanza el 10,8 % entre mujeres, frente al 5,7 % entre hombres. Los trastornos más frecuentes fueron los del estado de ánimo (depresión o trastorno bipolar) con 4,6 %, seguidos por ansiedad (3,6 %) y trastorno de estrés postraumático (3,2 %).
Al comparar con la encuesta de 2015, los trastornos recientes aumentaron de forma importante. En los trastornos depresivos, la prevalencia durante los últimos 30 días pasó de 0,5 % en 2015 a 1,4 % en 2025, mientras que en ansiedad generalizada aumentó de 0,1 % a 0,4 %. La depresión del último mes prácticamente se triplicó y la ansiedad generalizada se cuadruplicó. El 8,6 % de los colombianos reportó que algún profesional de la salud les había diagnosticado un trastorno mental, porcentaje que prácticamente se duplicó frente a 2015 en todos los grupos de edad.



