En los últimos años, la salud mental se ha convertido en una prioridad global. Gustavo Perdomo, psiquiatra de la Fundación Santa Fe de Bogotá (FSFB), observa en su consulta un incremento sostenido de trastornos de ansiedad, depresión, problemas de sueño y estrés laboral, agravado por el uso excesivo de tecnologías y redes sociales, especialmente entre jóvenes. "Esas tendencias responden a la precarización laboral, la hiperconexión, el debilitamiento de redes de apoyo social y una mayor apertura para hablar de salud mental", explica Perdomo.
Radiografía de la salud mental en Colombia
La Encuesta Nacional de Salud Mental 2025, publicada por el Ministerio de Salud y basada en más de 120.000 entrevistas, revela que el 16% de los colombianos mayores de 12 años experimenta soledad o aislamiento. Uno de cada cinco (21,6%) considera que los cambios por dispositivos electrónicos y nuevas formas de trabajar han afectado su salud mental, y el 40,1% atribuye un impacto negativo al cambio climático o la contaminación. Además, los diagnósticos recientes de depresión se triplicaron y los de ansiedad generalizada se cuadruplicaron respecto a hace una década.
Tres pilares para la salud mental
Perdomo destaca tres factores determinantes: sueño, alimentación y actividad física. Dormir mal aumenta el riesgo de trastornos mentales. Una dieta rica en omega-3, vitaminas del complejo B y alimentos que favorezcan la microbiota intestinal contribuye a la regulación emocional. "Por eso hay evidencia emergente en psiquiatría nutricional", señala. La actividad física libera serotonina, dopamina y endorfinas, y reduce la inflamación asociada a la depresión. "Algo que va de la mano de esos problemas de salud mental es que aparezcan síntomas físicos persistentes sin causa médica", añade.
La fragmentación de la medicina
Miguel Ronderos, internista de la Fundación Cardioinfantil (LaCardio), critica que la medicina se haya centrado en lo físico, descuidando la visión integral. "No hemos logrado correlacionar el sentimiento y el pensamiento con el cuerpo", afirma. Esto explica por qué pacientes con enfermedades crónicas no encuentran respuestas completas. Propone que los pacientes asuman un rol activo, viendo la enfermedad como oportunidad para revisar hábitos. "La responsabilidad de mi salud es mía", concluye.
El eje intestino-cerebro
Carolina Salinas, gastroenteróloga de LaCardio, señala que "entre el 60% y el 70% de las personas con síndrome de intestino irritable presentan ansiedad o depresión". El intestino alberga el sistema nervioso entérico, con unos 100 millones de neuronas, comunicado con el cerebro mediante el nervio vago. Sara Bandres-Ciga, investigadora del NIH, explica que existe una conexión bidireccional: el estrés altera el intestino y la inflamación intestinal modifica señales al cerebro. Una dieta rica en ultraprocesados altera la microbiota y puede contribuir a cansancio, falta de concentración y ansiedad. Salinas recomienda alimentos frescos, fibra y buena hidratación para alimentar las bacterias beneficiosas.
Hormonas y salud mental
Fredy Luna, endocrinólogo de LaCardio, afirma que "el cerebro es el principal regulador de los ejes hormonales". Las hormonas modifican las emociones y los trastornos mentales alteran el equilibrio hormonal. Enfermedades como trastornos tiroideos, diabetes tipo 2 o síndrome de ovario poliquístico pueden acompañarse de ansiedad o depresión. Luna advierte que no se deben normalizar síntomas como estrés persistente, cansancio que no mejora, cambios en el apetito o ánimo decaído, y aboga por una detección temprana.



