En el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) 2026, el escritor italiano Daniele Aristarco presentó su obra 'Fake: No es cierto, pero lo creo', publicada por Panamericana Editorial. El libro examina el fenómeno de la desinformación en entornos digitales y su impacto en la construcción del pensamiento crítico, especialmente entre los jóvenes.
La sobrecarga informativa como problema central
En entrevista con EL TIEMPO, Aristarco matizó la idea de que vivamos únicamente una “era de la desinformación” y señaló que el problema central es la sobrecarga informativa. “Vivimos una enorme cantidad de información que es difícil de procesar, donde conviven muchas verdades y muchas falsedades que el ser humano no siempre logra distinguir”, explicó.
El autor recordó que las noticias falsas no son un fenómeno nuevo, sino una extensión de la tradición narrativa humana. Sin embargo, advirtió que las plataformas digitales han amplificado su alcance y velocidad de propagación.
El papel de las emociones y la confianza
“Las mentiras funcionan porque hablan directamente a las emociones más profundas. La verdad, en cambio, requiere tiempo y conocimiento”, afirmó Aristarco, al explicar por qué los contenidos falsos se difunden con mayor facilidad. Subrayó que la confianza juega un papel determinante en la circulación de información, especialmente en canales como la mensajería instantánea, donde los contenidos llegan a través de contactos cercanos, reduciendo la capacidad de cuestionamiento.
Jóvenes y pensamiento crítico
El enfoque del libro hacia jóvenes y niños responde, según Aristarco, tanto a su trayectoria como autor de literatura infantil y juvenil como a un análisis del comportamiento informativo actual. “Los jóvenes empiezan a informarse directamente a través de estos dispositivos, sin pasar por otros medios tradicionales”, señaló. No obstante, aclaró que la dificultad para distinguir entre verdad y ficción no es exclusiva de este grupo: “No hay una gran diferencia entre jóvenes y adultos; todos compartimos el miedo a no reconocer qué es verdadero”.
Destacó, sin embargo, una ventaja en las nuevas generaciones: su disposición a cuestionar. “Los jóvenes son más sinceros al hacerse preguntas. El pensamiento crítico no se enseña como una teoría, se practica, especialmente a través del diálogo”, afirmó.
Más allá de desmentir: comprender las narrativas
En 'Fake: No es cierto, pero lo creo', Aristarco no se limita a desmontar casos de desinformación, sino que busca comprender por qué las personas creen en determinadas narrativas. Para ello, recurre a ejemplos que van desde mitos populares hasta fenómenos históricos. En la entrevista, explicó que las ‘fake news’ también pueden entenderse como una oportunidad de reflexión: “No solo son un riesgo, también nos enseñan quiénes somos y por qué necesitamos creer en ciertas historias”.
Tecnología e inteligencia artificial: herramientas con doble filo
Consultado sobre el impacto de la tecnología y la inteligencia artificial, el autor reconoció que existe el riesgo de una “pereza cognitiva”, pero evitó una postura alarmista. “Como todas las herramientas, pueden ser útiles o perjudiciales. Lo importante es acompañar su uso con conciencia”, indicó, destacando iniciativas educativas donde se enseña a los niños a interactuar críticamente con estas tecnologías desde edades tempranas. Además, insistió en la necesidad de transformar los métodos de enseñanza: “Debemos cambiar la forma en que enseñamos a los jóvenes a informarse y a descifrar la información”.
Narrar y cuestionar: la esencia del libro
Aristarco resumió el propósito de su obra en dos ejes: narrar y cuestionar. “Mis libros buscan contar historias y, sobre todo, plantear preguntas. Las preguntas son la base del pensamiento crítico”, afirmó. En un contexto dominado por la inmediatez, el autor propone recuperar la pausa como ejercicio fundamental: detenerse, dudar y reflexionar antes de aceptar o compartir información.



