Arte y publicidad: la ética de construir imaginarios colectivos
Arte y publicidad: ética e imaginarios colectivos

Caren Irana Trujillo, autora colombiana residente en Nueva York, explora en su nuevo libro la intersección entre el arte y la publicidad, dos lenguajes que, aunque distintos, construyen imaginarios colectivos. En esta entrevista, la escritora profundiza en conceptos como la sociedad fracturada, la marginalidad simbólica y la ética en la comunicación visual.

Origen del libro y la relación entre arte y publicidad

La idea del libro surge de una tensión personal que Trujillo ha experimentado durante años: comprender cómo el arte y la publicidad, dos lenguajes aparentemente opuestos, terminan moldeando la forma en que entendemos el mundo. Con formación artística y experiencia en la industria publicitaria, la autora observó que las imágenes no solo venden productos, sino que también modelan percepciones sociales. Este libro nace de la crítica a ambos campos: si producen significado, tienen la capacidad y la responsabilidad de transformar la inclusión, la dignidad y la representación.

Concepto de sociedad fracturada

Trujillo define una sociedad fracturada como aquella dividida no solo en términos económicos o políticos, sino también simbólicos. En ella, no todos los cuerpos, historias o identidades tienen el mismo valor en el imaginario colectivo. La fractura ocurre cuando hay una desconexión entre lo que somos y lo que representamos, generando una ruptura narrativa que invisibiliza o reduce a ciertos grupos a estereotipos.

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Marginalidad como construcción simbólica

Para la autora, la marginalidad no es solo una condición material, sino también una narrativa construida por discursos, imágenes y decisiones sobre quién merece ser visto. Hoy, esta construcción proviene de medios de comunicación, publicidad, industrias culturales e incluso algoritmos digitales, que reproducen jerarquías de valor. Lo más complejo es que esta marginalidad se naturaliza y vuelve invisible.

Exclusión como acto de lenguaje y brecha digital

Trujillo afirma que la exclusión es un acto de lenguaje. Si entendemos el lenguaje como todo sistema que produce significado, el acceso al mundo digital es también acceso a la existencia simbólica. La brecha digital no solo es tecnológica, sino cultural: quienes no están en estos espacios pierden representación. Combatirla requiere políticas de acceso, alfabetización digital y una ética de producción de contenido que no dependa exclusivamente de lo digital para validar la existencia de ciertos grupos.

Arte, dolor y estética consumible

La autora sostiene que el arte no elimina la herida, pero la hace visible y compartida. El límite entre representar el dolor y convertirlo en una estética consumible está en la intención y la responsabilidad. Cuando el dolor se estetiza sin contexto, pierde su dimensión ética y se transforma en un recurso visual. En cambio, con contexto y respeto, el arte genera empatía real sin banalizar el sufrimiento.

El mundo que vende la publicidad

Bajo la idea de que toda imagen vendida es también una idea del mundo, Trujillo critica a la publicidad por vender un mundo aspiracional pero excluyente, donde el éxito y la belleza responden a estándares limitados. Sin embargo, estamos en una transición hacia narrativas más diversas. La pregunta hoy no es solo qué mundo vende la publicidad, sino qué mundo decide legitimar.

Instrumentalización de la inclusión en campañas

Para identificar cuándo una campaña instrumentaliza la inclusión, Trujillo señala la coherencia. Una campaña superficial usa la diversidad como recurso visual sin transformar su narrativa. En cambio, una intención real atraviesa todo: el mensaje, el equipo creativo, la historia y el impacto. La inclusión no es un concepto estético, sino una postura ética.

Transformación social a través de la mirada

En un mundo saturado de publicidad pero carente de atención, la mirada se vuelve valiosa. No se trata de producir más imágenes, sino imágenes que interrumpan y cuestionen. Una sola imagen puede ser más poderosa que mil si genera significado real. El reto hoy no es solo captar la atención, sino resignificarla.

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Importancia de la ética en la publicidad

Trujillo subraya que la publicidad no es neutral; tiene el poder de influir en cómo nos vemos. Hablar de ética es reconocer que cada decisión creativa tiene consecuencias: puede incluir o excluir, dignificar o reducir. En un mundo con tanto alcance comunicativo, la ética deja de ser opcional y se convierte en una responsabilidad fundamental.