El Paralelo rinde tributo a su monarca cultural
En la icónica avenida de teatros del Paralelo barcelonés, cuando las luces del escenario se apagan y los artistas buscan un lugar para compartir, el destino final suele ser siempre el mismo: El rincón del artista. Este restaurante, regentado por el empresario teatral Jaime Albó (Barcelona, 1943), ha sido durante décadas el corazón nocturno de la farándula local, donde la fiesta continúa incluso cuando el sol ya asoma por el horizonte.
Un legado que pudo desaparecer
Albó, conocido como el Rey del Paralelo, ha sido durante años el guardián de espacios culturales emblemáticos como la Sala Apolo, teatros que en los últimos tiempos han enfrentado la amenaza de convertirse en simples establecimientos comerciales. Aunque actualmente reside en una residencia y no pudo estar presente físicamente, su espíritu impregnó completamente el acto de presentación de su estatua este miércoles.
La figura, creada por maestros falleros, captura la actitud jovial de Albó, sus características corbatas imposibles y su proverbial buen humor. Con casi dos metros de altura, la estatua supera incluso la estatura real del homenajeado.
La realeza del espectáculo se reúne
Por un protocolo que resultaba inevitable, fue otro miembro de la 'realeza' quien descubrió la estatua al público: Toni Albà, el actor que interpreta al rey Juan Carlos I en el programa 'Polònia' de TV3. Albà, quien también está involucrado en proyectos para revitalizar esta arteria cultural, compartió su compromiso con la protección de los bienes culturales en una zona cada vez más gentrificada.
Entre los amigos íntimos que no quisieron perderse el homenaje destacaron figuras como:
- Joan Pera, el veterano actor que confesó: "Llevo casi 30 años con función en el Paralelo y la persona que siempre venía a verme era Jaime. Nos queríamos mucho".
- Lita Claver 'La Maña', artista de variedades retirada que recordó cómo Albó nunca faltó a un estreno en su larga carrera.
- Marc Giró, presentador que reclamó encontrar fórmulas para dinamizar la avenida más allá de usos turísticos.
Un Facebook de otra época
Las paredes del restaurante El rincón del artista funcionan como un peculiar álbum histórico: en los tiempos de Albó no existían los selfies con famosos, pero ningún rostro conocido que actuara en el Paralelo dejaba de inmortalizarse junto al empresario, terminando sus fotografías impresas y enmarcadas en el local. "Disfrutamos de la vida", la frase preferida de Albó según coincidieron sus amigos, resume perfectamente la filosofía que ha impregnado su contribución a la vida social y cultural barcelonesa.
El acto contó incluso con la presencia simbólica de Antonio Díaz, el Mago Pop, representante de la nueva generación de empresarios del espectáculo en la ciudad, cuyas fotos también decoran las paredes del establecimiento. Aunque no pudo llegar a tiempo, su compromiso con el legado de Albó quedó patente.
Mientras el Paralelo busca recuperar su esplendor pasado, la estatua de Jaime Albó se erige no solo como homenaje personal, sino como testimonio de una época dorada del teatro barcelonés que sus amigos y colegas se empeñan en mantener viva en la memoria colectiva de la ciudad.



