La Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) ha completado su segundo día y se reafirma como uno de los escenarios culturales más influyentes de América Latina. No solo destaca por su dimensión editorial, sino por su capacidad de articular conversaciones sobre identidad, memoria, territorio y creación. Con una programación que convoca múltiples voces y disciplinas, este encuentro se consolida como un espacio donde el país se piensa a sí mismo en diálogo con el mundo.
India como invitada de honor
En esta edición, la presencia de India introduce una perspectiva que amplía el horizonte cultural de la feria. Su participación pone en circulación una tradición literaria marcada por la diversidad lingüística, la coexistencia de múltiples formas narrativas y una concepción de la lectura que trasciende lo individual para convertirse en práctica colectiva. A través de una nutrida agenda de actividades, autores invitados y una amplia oferta bibliográfica en distintos idiomas, se evidencia cómo las historias pueden tender puentes entre culturas aparentemente distantes.
Eje temático: Escucharnos es leernos
El eje temático “Escucharnos es leernos” propone entender la lectura como un ejercicio de atención y apertura. En este marco, la feria invita a reconocer el valor del silencio, la pausa y la escucha como condiciones necesarias para la creación y la comprensión del otro. La lectura, en este sentido, se plantea como una conversación continua en la que convergen experiencias, saberes y sensibilidades diversas.
Alcance descentralizado
Más allá de su sede principal, la FILBo extiende su alcance a través de iniciativas que la conectan con distintos espacios urbanos y regionales. Esta vocación descentralizadora permite que el evento no se limite a un recinto, sino que se integre a la vida cultural de la ciudad y del país, fortaleciendo redes de circulación del libro y promoviendo el acceso a la lectura en contextos diversos.
Pabellón nacional y participación regional
En el ámbito nacional, la feria ofrece un recorrido por la pluralidad cultural colombiana. El pabellón dedicado al país reúne expresiones que van desde la tradición oral hasta las narrativas contemporáneas, integrando literatura, música, arte y experiencias sensoriales. En este espacio, las palabras se entrelazan con los oficios, los paisajes y las memorias colectivas, dando forma a un relato diverso y en constante construcción. La participación de regiones como Boyacá resalta la relación entre territorio, identidad y lenguaje. Desde allí se reivindican las historias que emergen de la vida cotidiana, del trabajo campesino y de las formas de habitar el mundo, subrayando que la cultura también se siembra, se cultiva y se transmite a través de la palabra.
Diálogos y reflexiones
La programación de la feria se caracteriza por su amplitud temática y la diversidad de sus invitados. Escritores, periodistas, artistas y pensadores de distintas partes del mundo convergen en diálogos que abordan desde la ficción y la poesía hasta los desafíos políticos y sociales contemporáneos. Estas conversaciones no solo destacan la vigencia de la literatura, sino también su capacidad para interrogar la realidad y generar nuevas formas de comprensión. Las tradiciones narrativas de Colombia e India encuentran puntos de encuentro en elementos como la convivencia entre lo real y lo simbólico, así como en la fuerza de la oralidad. En ambas culturas, las historias han sido un vehículo fundamental para preservar la memoria, transmitir valores y sostener la dignidad frente a procesos históricos complejos. Esta afinidad refuerza la idea de que la literatura, más allá de sus diferencias formales, comparte una raíz común en la necesidad de contar y de entender el mundo.
Reflexión crítica sobre el lenguaje
La feria también se proyecta como un espacio de reflexión crítica sobre el papel del lenguaje en la sociedad. En sus distintos escenarios se discuten temas como la libertad de expresión, el lugar del periodismo, las tensiones ideológicas y las formas en que las narrativas influyen en la construcción de lo público. Así, el evento trasciende su dimensión cultural para convertirse en un foro donde se debaten cuestiones fundamentales de la vida contemporánea.
Exposiciones artísticas
En paralelo, las exposiciones artísticas amplían la experiencia del visitante al explorar las relaciones entre imagen, sonido y palabra. Propuestas que dialogan con la memoria histórica del país o que reinterpretan ciudades y realidades desde la estética literaria demuestran que la narración puede adoptar múltiples formas. En este cruce de lenguajes, la literatura se expande y encuentra nuevas maneras de interpelar al público.
Escuchar de otra manera
Durante la Feria se podrá apreciar la instalación ‘Escuchar de otra manera’, de Alejandro Castillejo, excomisionado de la Verdad de Colombia. La muestra presentará imágenes, textos y sonidos del Tomo Testimonial de la Comisión de la Verdad, con motivo de los 10 años de la Firma del Acuerdo de Paz en La Habana y 4 años de la entrega y socialización del Informe Final de la Comisión de la Verdad. El texto no solo constituye un hito en la investigación colombiana sobre la memoria de la violencia, por sus apuestas teóricas y políticas, sino que su edición es el producto de un diálogo profundo y creativo entre las ciencias sociales, las artes y las humanidades.
Macondo York
Otra exposición destacada es ‘Macondo York’, una propuesta visual del diseñador y fotógrafo Iván Onatra. Esta muestra redescubre la ciudad de Nueva York a través del prisma del realismo mágico de Gabriel García Márquez, durante los años que vivió en la ‘Gran Manzana’. Integra diseño gráfico, fotografía urbana y narrativa literaria para revelar una urbe donde las paredes hablan en español y lo cotidiano se torna fantástico.
Programación infantil y juvenil
La programación infantil y juvenil ocupa un lugar central dentro de la feria, evidenciando el interés por formar nuevos lectores y explorar formatos narrativos innovadores. A través de talleres, conversaciones y experiencias que integran distintas artes, se promueve un acercamiento a la lectura que dialoga con las sensibilidades de las nuevas generaciones.
Conclusión
En conjunto, la FILBo se configura como un espacio dinámico donde confluyen lo local y lo global, la tradición y la innovación, la palabra escrita y otras formas de expresión. Más que un evento delimitado en el tiempo, se proyecta como un proceso cultural en permanente construcción, en el que cada encuentro, cada libro y cada conversación contribuyen a ampliar las formas de leer, escuchar y comprender el mundo.



