Arqueólogos confirman hallazgo de Alejandría del Tigris, la ciudad perdida de Alejandro Magno en Irak
Hallan Alejandría del Tigris, ciudad perdida de Alejandro Magno en Irak

Arqueólogos confirman hallazgo de Alejandría del Tigris, la ciudad perdida de Alejandro Magno en Irak

Una antigua metrópolis que durante siglos fue apenas una referencia en textos clásicos ha recuperado sus coordenadas en el mapa. Arqueólogos internacionales confirmaron en el sur de Irak la localización de la llamada Alejandría del Tigris, fundada por Alejandro Magno hacia el año 324 a.C., en los últimos meses de vida del conquistador macedonio.

La tecnología que reveló una ciudad sepultada

El hallazgo se registró en las cercanías de Jebel Khayyaber, en una zona marcada por décadas de conflicto armado y complejidad geográfica. La investigación, liderada por el profesor Stefan Hauser de la Universität Konstanz (Alemania) en colaboración con equipos británicos, no requirió excavaciones masivas.

"La confirmación llegó gracias a una combinación innovadora de tecnología aérea y estudios geofísicos", explicaron los investigadores. Drones, imágenes satelitales de alta resolución y magnetometría permitieron reconstruir la traza urbana sin alterar el terreno, revelando:

  • Calles y manzanas residenciales organizadas en cuadrícula
  • Templos y zonas industriales diferenciadas
  • Canales de irrigación y un lago portuario interior
  • Bloques de gran tamaño con planificación urbana avanzada

El profesor Hauser destacó: "Nos dimos cuenta de que realmente habíamos encontrado el equivalente a la famosa ciudad egipcia, Alejandría del Nilo". Ambas fueron fundadas en puntos estratégicos donde el mar abierto se encuentra con sistemas fluviales internos.

Un puerto estratégico entre Oriente y Occidente

La ciudad, que más tarde fue conocida como Charax Spasinou, ocupaba una ubicación estratégica cerca de la confluencia de los ríos Tigris y Karún, no lejos del antiguo litoral del golfo Pérsico. Su posición la convirtió en un nodo comercial de primera magnitud entre el 300 a.C. y el 300 d.C.

Por este puerto circularon durante siglos:

  1. Especias y maderas exóticas
  2. Piedras semipreciosas
  3. Productos que conectaban Mesopotamia con rutas marítimas hacia el este

La metrópolis funcionó como puente entre los circuitos fluviales del interior y las rutas marítimas que enlazaban con regiones más lejanas, estableciendo conexiones comerciales que abarcaban vastos territorios.

El declive geográfico de una potencia comercial

El ocaso de Alejandría del Tigris no fue violento ni inmediato, sino geográfico. Con el paso de los siglos, la sedimentación modificó radicalmente el paisaje:

  • El curso del río Tigris se desplazó hacia el oeste
  • La costa avanzó progresivamente hacia el sur
  • El puerto perdió acceso directo al agua

Hacia el siglo III d.C., el proceso de abandono ya era evidente. La ciudad que alguna vez fue un centro comercial vibrante quedó sepultada bajo campos de cultivo y capas de sedimento, conservando intacta su estructura urbana.

Un descubrimiento con historia previa

El lugar no era completamente desconocido para la arqueología. En la década de 1960, el investigador británico John Hansman detectó desde fotografías aéreas ciertas formas rectilíneas sospechosas en la zona. Sin embargo, las tensiones políticas y la guerra entre Irán e Irak impidieron avanzar en trabajos de campo durante décadas.

Solo a partir de 2014, cuando la situación permitió el regreso progresivo de misiones arqueológicas extranjeras, fue posible retomar la investigación. El equipo realizó extensas prospecciones a pie y recopiló miles de fragmentos de cerámica y ladrillos en superficie, sentando las bases para el posterior uso de tecnología avanzada.

El redescubrimiento de Alejandría del Tigris no solo recupera una ciudad perdida, sino que permite comprender cómo el poder transformador de la naturaleza puede alterar los centros más ambiciosos del mundo antiguo. Bajo la tierra iraquí permaneció intacta la huella de un proyecto imperial que buscó conectar territorios lejanos a través del agua, y que hoy, siglos después, vuelve a dibujarse sobre el mapa con precisión científica.