Un legado periodístico que atraviesa generaciones
Hace catorce años recibí la invitación para escribir en el diario La República, un medio con el que mantengo vínculos profundos y personales. Mi primera columna, publicada en aquel entonces, abordó temas como la relación entre China y Colombia, la innovación para Bogotá y los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Esta conexión no es casual: mis bisabuelos fueron fundadores del periódico, y durante tres generaciones, personas de mi entorno familiar han contribuido con sus plumas, destacándose por su pensamiento crítico frente a la política y otros asuntos fundamentales. Sus columnas han acompañado mi crecimiento personal y profesional, marcando mi camino en el mundo del periodismo.
La huella de Mariano Ospina Pérez y el compromiso con la democracia
Este año se cumplen cincuenta años del fallecimiento de Mariano Ospina Pérez, expresidente colombiano y fundador de La República. Ospina Pérez demostró una compostura y decencia ejemplares al defender la democracia y sus instituciones durante los momentos oscuros del Bogotazo del 9 de abril de 1948. Junto a su esposa, doña Bertha Hernández, vio en el periódico una herramienta crucial para plasmar la historia de la violencia que azotaba al país. Su trayectoria política, como líderes conservadores, estuvo vinculada y comprometida durante décadas con el futuro de Colombia, reflejando un compromiso inquebrantable con la nación.
Testigo de la violencia y los hitos históricos
La República ha sido testigo de numerosos episodios turbulentos en la historia colombiana:
- La violencia bipartidista que marcó décadas de conflicto.
- La toma del Palacio de Justicia por el M-19 en 1985, descrita por el escritor Ricardo Silva Romero en su libro Mural como el segundo Bogotazo.
- Los asesinatos, elecciones apócrifas que alteraron el rumbo nacional, el sicariato de los años ochenta y la Constituyente.
- En tiempos más recientes, el magnicidio del senador Miguel Uribe Turbay.
El periodismo crítico y la narrativa de no ficción
Periodistas como Germán Castro Caycedo, quien pasó por la sala de redacción de La República, asumieron con seriedad el compromiso de narrar cada instante de la agonía nacional y las realidades más impensables. Sus crónicas, transmitidas con equilibrio y precisión, evitaban giros literarios excesivos, priorizando la claridad para el lector. Hoy, más de setenta años después de su fundación, el periódico continúa contando con columnistas que mantienen este tipo de narrativa, actuando como corresponsales fieles de la realidad colombiana.
Por mi parte, me dedico a la narrativa de no ficción. Para conectar con el entorno de mis padres, presenté el libro A Diplomat’s Son en la Feria del Libro de Londres 2026, declarado Año Nacional de la Lectura. Organizaciones como GoAllIn.Org.UK han destacado en análisis profundos el marcado declive generacional en la lectura: solo uno de cada tres niños y jóvenes de 8 a 18 años afirma disfrutar de la lectura en su tiempo libre, lo que subraya la necesidad de que los padres fomenten la exploración de nuevos contenidos de manera diaria.
Innovaciones en la edición y el futuro del storytelling
Como columnista y autor exofónico, me motiva especialmente la evolución de las herramientas para storytellers, ya sea en formato audio o digital. La inteligencia artificial, por ejemplo, plantea una cuestión crucial: no se trata de si nos veremos afectados por ella, sino de si la moldeamos o nos dejamos moldear. En varios sectores culturales, ya se observa un crecimiento significativo en áreas como el reconocimiento de voces, el éxito educativo y el desarrollo cognitivo, derivado de experiencias innovadoras para el lector.
Un tema que debe abordarse como responsabilidad social, tanto en eventos como la próxima Filbo como desde el Gobierno nacional, es el apoyo a autores nacionales autopublicados en otros idiomas. Esto implica fortalecer a las editoriales pequeñas e independientes mediante asistencia en distribución y la organización de conversatorios en ferias internacionales con traductores de obras. Desde esta columna, seguiré trabajando para que lectores en otros países puedan acceder a escritores colombianos menos conocidos, ampliando así el alcance de nuestra literatura.



