La luz que persistió en las sombras: el legado de Orlando Serrano Giraldo
Muró Orlando Serrano Giraldo, pero su memoria permanece vibrante en cada rincón cultural de Santander. Este santandereano extraordinario, quien enfrentó desde niño condiciones visuales limitantes, transformó sus desafíos en una visión profunda que iluminó la vida cultural de toda una región.
Un niño que encontró refugio en los libros
Desde temprana edad, cuando el mundo se presentaba borroso ante sus ojos, Orlando descubrió en la lectura un universo alternativo. "Me tocó refugiarme en los libros, porque yo no podía jugar como los otros niños", solía recordar. Mientras sus compañeros corrían bajo el sol, él navegaba entre páginas que le revelaron dimensiones insospechadas del conocimiento.
Su educación en el Colegio De Santander, bajo la rectoría de Alejandro Villalobos Serpa, marcó el inicio de una trayectoria excepcional. Ahorraba monedas de sus onces para adquirir libros 'pirateados' en la Bucaramanga de antaño, convirtiendo la lectura en un acto de resistencia intelectual que definiría su vida.
El gestor cultural multifacético
Orlando Serrano Giraldo fue un hombre de múltiples talentos que se desarrollaron en diversas direcciones:
- Músico y promotor musical: Con el tiple en mano, impulsó festivales que hoy son tradición en la región, revitalizando la música andina como expresión viva.
- Librero y editor: Dirigió la emblemática librería Alegría de Leer, considerada por muchos como la mejor que ha tenido Bucaramanga.
- Innovador tecnológico: Participó activamente en el desarrollo de la edición bajo demanda, semilla fundamental de lo que hoy conocemos como El Libro Total.
- Funcionario cultural: Pasó por la Dirección de Cultura Artística de Santander, el Conservatorio y el Banco de la República.
La ironía como filosofía de vida
En una entrevista reciente con el cuentero Pacho Centeno en la Casa del Libro Total, Orlando declaró con su característica ironía: "Yo no he hecho nada comparado con lo que hubiera querido hacer". Sin embargo, su legado contradice esta afirmación modesta, pues su trabajo transformó sustancialmente el panorama cultural santandereano.
"Cada uno tiene su manera de ser pendejo", solía decir riéndose de sí mismo, demostrando cómo el humor y la autocrítica fueron herramientas esenciales en su forma de enfrentar la vida y sus limitaciones físicas.
Un amor por los libros que trascendía lo convencional
Su pasión bibliófila llegó a tal extremo que su biblioteca personal creció hasta igualar las dimensiones de su propia vivienda. Tras el fallecimiento de su esposa, decidió mudarse preservando intacto ese espacio, convirtiéndolo en un verdadero santuario de papel donde cada volumen contaba una historia personal.
El legado que resuena en la ausencia
Hoy, la partida de Orlando Serrano Giraldo no se siente como un vacío, sino como una resonancia que perdura en múltiples dimensiones:
- En cada página rescatada del olvido gracias a sus esfuerzos editoriales.
- En cada lector que encuentra el libro preciso en el momento adecuado.
- En cada acorde de tiple que se niega a desaparecer de la memoria colectiva.
- En Bucaramanga, que quizás ahora comienza a dimensionar completamente la magnitud de lo que tuvo en este hombre extraordinario.
Quienes lo conocieron afirman con convicción que Orlando Serrano Giraldo no se ha ido del todo. Su espíritu permanece en cada proyecto cultural que impulsó, en cada conversación sobre música que compartió como si revelara un secreto íntimo, y en esa terquedad luminosa que le permitió ver más allá de lo evidente.
Su historia confirma una verdad profunda: existen personas que, aunque ven poco con los ojos físicos, miran con extraordinaria profundidad con los ojos del alma. Orlando Serrano Giraldo fue, sin lugar a dudas, una de esas personas excepcionales cuyo legado continuará iluminando a Santander desde la penumbra que supo transformar en claridad.



