Elena Poniatowska: La literatura como refugio en la era digital
En un mundo dominado por la inteligencia artificial y las redes sociales, donde la imagen parece reinar suprema, la escritora mexicana Elena Poniatowska defiende con pasión el valor perdurable de los libros. Para la autora, galardonada con prestigiosos premios como el Rómulo Gallegos y el Miguel de Cervantes, los libros representan mucho más que objetos: son aliados, refugios y compañeros fieles en un panorama cultural que a menudo los considera "desechables".
El desafío de la lectura frente a las pantallas
Poniatowska reconoce las dificultades actuales para promover la lectura, especialmente entre las generaciones más jóvenes. "Es muy difícil porque muchos libros son llevados a la pantalla", comenta la autora, quien a sus 91 años observa con preocupación cómo los hábitos de consumo cultural han transformado radicalmente nuestra relación con la palabra escrita.
La escritora comparte una anécdota reveladora: "Yo vivo en un conjunto de 15 casas y antes todos recibíamos un periódico. Ahora solo me lo traen a mí". Esta observación refleja una tendencia más amplia que afecta no solo a los libros, sino también a los medios impresos tradicionales.
El papel de la ficción en la narrativa contemporánea
Cuando se le pregunta sobre el lugar de la ficción para narrar el mundo que vivimos, Poniatowska responde con honestidad sobre su propio proceso creativo. "Fíjate que me elegían a mí. Llegaba un momento que me invadían", explica, revelando cómo las historias se imponían en su vida de manera casi orgánica.
La autora también aborda el tema de la culpa que sienten muchos escritores, compartiendo que su hijo Felipe una vez comentó que lo que hacía su madre "era muy matado", refiriéndose al intenso trabajo que requiere la escritura profesional.
Recomendaciones literarias y reflexiones sobre autoras globales
Poniatowska destaca la importancia de leer autoras que han marcado la literatura escrita por mujeres a nivel mundial. Menciona con admiración a Simone de Beauvoir, Margarite Yourcenar, Wisława Szymborska y Kazimierz Brandys, enfatizando que "siempre la poesía es lo más alto. Cualquier persona que escribe ficción se nutre de la poesía".
En el contexto de su colaboración con Tinta club del libro, la escritora reflexiona sobre dos obras significativas:
- Balún Canán de Rosario Castellanos: Poniatowska recuerda con cariño su primer encuentro con esta obra a través de la propia autora, a quien admiraba profundamente.
- Las posibilidades del odio de María Luisa Puga: La escritora mexicana destaca cómo esta novela, ambientada en África, captura las complejidades de las identidades enfrentadas y las dinámicas sociales en contextos postcoloniales.
Los libros como compañeros fieles
Para Poniatowska, los libros representan una forma de compañía incondicional. "Un libro en tu mesa de noche, al lado de tu cama, jamás te va a traicionar, jamás te va a decir cosas desagradables sobre ti mismo", afirma con convicción.
La autora hace un llamado a valorar y cuidar los libros, especialmente en un contexto como el mexicano donde, según sus observaciones, los textos se han vuelto "desechables" incluso en el ámbito educativo.
Un mensaje para los lectores contemporáneos
Poniatowska concluye con un mensaje directo para quienes se acercan a la lectura hoy: "Ábrelo, ámalo". Reconoce que se trata de "una batalla muy difícil" en un mundo lleno de distracciones digitales, pero insiste en el poder transformador de sumergirse en las páginas de un buen libro.
La visión de Elena Poniatowska ofrece un contrapunto necesario en la era digital, recordándonos que, aunque las formas de consumo cultural evolucionen, la necesidad humana de historias, reflexión y conexión a través de la palabra escrita permanece tan vital como siempre.
