La transformación meteórica de Jacob Elordi hacia el reconocimiento de la Academia
Jacob Elordi, el actor australiano de ascendencia vasca que se ha convertido en el ícono indiscutible de la Generación Z, vive actualmente uno de los momentos más culminantes de su carrera. Con apenas 28 años, este intérprete que alguna vez durmió en su Mitsubishi del año 2004 mientras intentaba abrirse paso en Hollywood, ahora está nominado al prestigioso premio Óscar como Mejor Actor de Reparto.
Del anonimato a la fama internacional
Nacido en Brisbane, Queensland, en el seno de una familia católica de clase media-baja, Elordi mostró desde temprana edad su inclinación por las artes escénicas. A los 12 años ya practicaba poses dramáticas en los pasillos de su casa, emulando a sus ídolos Paul Newman y Laurence Olivier. Sin embargo, su sensibilidad artística le valió el acoso escolar, situación que supo transformar en ventaja al pasar los fines de semana "con las alumnas más guapas del colegio de al lado, leyendo versos románticos".
Su determinación lo llevó a trasladarse a Los Ángeles, donde enfrentó momentos de extrema dificultad económica. "Si no me hubiera ido bien, me habría ido a casa un tiempo para ahorrar y poder volver", confesó el actor sobre aquellos días en que tenía apenas 400 dólares en el banco durante su audición para Euphoria.
El camino hacia el reconocimiento crítico
La fama llegó de manera explosiva tras su participación en la trilogía adolescente El Stand de los Besos de Netflix, que le sumó cuatro millones de seguidores. Pero fue su interpretación de Nate Jacobs en la aclamada serie Euphoria de HBO, junto a su entonces noviazgo con Zendaya, lo que consolidó definitivamente su estatus de estrella.
Sin embargo, Elordi buscó conscientemente alejarse de su imagen de galán juvenil para explorar personajes más complejos. Sus papeles en Aguas profundas (2022) y especialmente en Saltburn (2023) demostraron su versatilidad actoral, mientras que su encarnación de Elvis Presley en Priscilla (2023) bajo la dirección de Sofia Coppola reveló su capacidad para abordar figuras icónicas desde perspectivas íntimas y novedosas.
La transformación física y emocional para Frankenstein
El proyecto que ha catapultado a Elordi hacia la nominación al Óscar es su interpretación del monstruo en Frankenstein, la versión cinematográfica de Guillermo del Toro para Netflix. Para este papel, el actor se sometió a un proceso de transformación extremadamente demandante que incluyó 11 horas diarias de maquillaje, 42 piezas protésicas (14 solo en cabeza y cuello), y una significativa pérdida de peso para reflejar la fragilidad del personaje.
Elordi describió el proceso como "muy doloroso" pero transformador, admitiendo las secuelas físicas y emocionales que le dejó el personaje, incluyendo dolor corporal intenso durante las madrugadas. Su preparación incluyó el aprendizaje de danza butoh (teatro-danza japonés) para lograr movimientos inestables y casi cadavéricos, así como técnicas de canto gutural mongol para crear un timbre de voz profundo y agónico.
La polémica adaptación de Cumbres Borrascosas
Paralelamente a su éxito con Frankenstein, Elordi protagoniza junto a Margot Robbie la adaptación cinematográfica de Cumbres Borrascosas, dirigida por Emerald Fennell. La película debutó en el número uno de la taquilla mundial en San Valentín de 2026, pero no ha estado exenta de polémica.
La elección de Elordi para interpretar a Heathcliff ha generado debate entre seguidores y académicos, ya que en la novela original el personaje es descrito como de "piel oscura y origen incierto". La directora ha defendido su elección priorizando la "intensidad emocional" del actor sobre la fidelidad racial del personaje.
Reconocimiento crítico y perspectivas futuras
La interpretación de Elordi en Frankenstein ha recibido elogios unánimes de la crítica especializada. André Didyme-Dóme de Rolling Stone destacó: "Jacob Elordi compone un monstruo ambiguo y potente... Su progresión, de inocencia confundida a brutalidad contenida, es uno de los logros más sólidos del filme".
Variety describió su actuación como "física y emocionalmente devastadora", mientras que Deadline elogió: "Elordi está magnífico en un papel muy distinto al que acostumbra". La ovación de trece minutos que recibió en el Festival de Venecia tras el estreno de la película confirma el impacto de su interpretación.
El compromiso familiar y la vida privada
A pesar de su meteórico ascenso, Elordi mantiene fuertes lazos familiares. Ha anunciado que llevará a su madre como acompañante a la ceremonia de los Óscar, cumpliendo una promesa que le hizo cuando tenía 15 años: "Siempre ha creído en mí. Sin ella estaría completamente perdido".
En su vida personal, el actor ha sido catalogado como "el rompecorazones de la generación Z", manteniendo relaciones mediáticas con Joey King, Kaia Gerber, Zendaya y, más recientemente, Olivia Jade Giannulli. Sin embargo, protege celosamente su privacidad al mantenerse alejado de las redes sociales.
Jaime Ponce, periodista cultural y analista de cine, resume así la trayectoria del actor: "Elordi es un actor de carácter que se mantiene muy aislado del mundo de Hollywood. Es un personaje místico que se concentra en la creación de personajes, con Frankenstein logró darle humanidad al monstruo. Está escalando y dejando muy en alto el nivel actoral".
Con dos proyectos de gran envergadura simultáneos y una nominación al Óscar en su haber, Jacob Elordi demuestra que su transformación de actor emergente a figura consagrada del cine contemporáneo está completa, marcando un antes y un después en la industria cinematográfica internacional.