La danza en Santander sobrevive gracias a la vocación de sus maestros, pero enfrenta vacíos en educación y respaldo institucional. A pesar de la riqueza artística de la región, el panorama tiene fisuras profundas.
Falta de políticas educativas frena la enseñanza de la danza
Ronald Reynaldo Pabón Ramírez, maestro y gestor cultural, señala que las instituciones educativas no tienen un enfoque específico hacia la danza: "Solamente lo ven desde una izada de bandera", dice. Esta situación lleva a que docentes de otras áreas, como sociales o educación física, asuman la orientación dancística guiados por videos o asesorías informales, "tergiversando lo que es el baile como tal".
A ello se suma la ausencia de canales institucionales que permitan a los coreógrafos y docentes licenciados ingresar formalmente a los centros educativos. "No nos hacen los llamados especialmente desde las Secretarías de Educación", lamenta el docente.
Obstáculos adicionales: falta de escenarios y apoyo continuo
Además, el experto considera que la falta de escenarios adecuados es otro obstáculo crítico: "Aquel que quiera trabajar la danza, tiene que pagar un arriendo, tiene que buscar un lugar prestado". Frente al papel de las entidades públicas como la Gobernación de Santander y las alcaldías, Pabón Ramírez reconoce que existe algún nivel de apoyo mediante incentivos puntuales, pero insiste en que eso no es suficiente: "Qué chévere podría ser que de verdad hagan una continuidad en su trabajo, en sus aportes, en sus incentivos, pero haciendo un seguimiento realmente desde un plan de trabajo dancístico".
La identidad cultural, advierte, está en riesgo si no se actúa con decisión desde las políticas públicas. "Es importante impartir desde la educación esto que nos llevamos como identidad, que poco a poco se va perdiendo", concluye.
Desafíos en el sistema educativo
Con más de dos décadas de trayectoria en la danza folclórica, Ronald Pabón sabe bien lo que significa enseñar con vocación. Docente, director del Grupo de Danzas Paz Culta Colectivo Propiedad Santandereana, y consejero de danzas de Floridablanca, es una voz activa en la defensa de la danza como herramienta educativa y de transformación social en el área metropolitana de Bucaramanga.
"Creo que la danza aporta mucho a los estudiantes", afirma el docente, quien trabaja con jóvenes en situación de vulnerabilidad social a través de una caja de compensación familiar, llevando sus clases a colegios de distintos municipios del área metropolitana. "Lo que hacemos es llevarles a ellos algo desde la enseñanza de la danza para que no se dejen afectar de los problemas que tienen en sus casas y en sus barrios".
Su objetivo va más allá de enseñar pasos: "Trato de colaborar desde lo que yo sé en que muchachos, jóvenes, desde el colegio puedan tener otra visión y se den cuenta de que el arte hace que uno sea cada vez mejor".
Proyectos para alejar a jóvenes de la violencia
Actualmente, Pabón Ramírez adelanta un proyecto para atraer a jóvenes del norte de la ciudad para vincularlos a su agrupación, con el propósito de alejarlos del conflicto, la violencia y el consumo de drogas que afectan a varios barrios de la ciudad. "No cobro nada a mis estudiantes. Solo lo hacemos por amor al arte. Cuando hay presentaciones con algún incentivo, nosotros tomamos para vestuarios y transporte. Y lo hacemos de corazón", señala.
"Cada profesor tiene un objetivo, cada profesor tiene un propósito. El mío es tratar de que sean personas integrales. No solamente que aprendan a bailar, sino que aprendan a respetar, a ser responsables, a tener compromiso, y a amar lo que uno quiere realmente", agrega.
Iniciado en la danza durante sus años universitarios en Pamplona, Pabón Ramírez llegó a Bucaramanga para integrarse al Grupo de Integración Folclórica de Santander, GIFOS, bajo la dirección del maestro Guillermo Laguna, una de las agrupaciones de referencia en la región.
Danzas en Santander: un ecosistema artístico notable
La región cuenta con un ecosistema artístico notable que incluye decenas de agrupaciones activas en municipios como Bucaramanga, Barrancabermeja, Piedecuesta, Floridablanca, Girón, Aratoca, San Gil, Zapatoca y San Vicente, entre otros.
En la capital santandereana, la oferta es particularmente diversa: desde la Compañía Raksnour de danzas árabes de Nadima Al Nour, hasta la Fundación Odeón Danza con folclor, urbano, latinos y zapateados dirigida por Jaime Alexander Salazar; la Corporación Folclórica y Cultural Maestros de Santander de Angélica Flórez, el grupo Xiua Danza de Christian Quijano, Danzas Kimaku de John Jairo Velásquez, y la Corporación de Música y Danzas Folclóricas Copricó de Santander, entre muchas otras. En el municipio de Girón se destacan la Agrupación de Danzas Folklóricas Botagua de Cristyan Duran y la Compañía Artística Ritmo Impacto. En Floridablanca, agrupaciones como Agrupación Folclórica Macaregua, Urban Soul y Academia de Baile Salsa & Stilo enriquecen la oferta cultural del área metropolitana.



