Hace unos días, la ministra de Cultura publicó en su cuenta de Twitter un comunicado en el que anunciaba que, «en su profunda ética decolonial», se habían repatriado más de novecientos treinta bienes arqueológicos durante este gobierno. Esta cifra supera —aclara el comunicado— el promedio de bienes culturales repatriados por gobiernos anteriores.
Detalles de la repatriación
En esta ocasión, se trató de ciento setenta y cuatro piezas precolombinas que regresaron al país. Pertenecían, en su mayoría, a la cultura Tumaco-La Tolita y «estaban en Chile, bajo custodia de la familia Errázuriz Cox», según el comunicado. También había piezas de las culturas San Agustín, Tayrona y Nariño. Las piezas serán administradas por el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICAHN), «que garantizará su conservación, investigación y puesta en valor. Y como el objetivo es devolverlas a su territorio, se proyecta que lleguen al Museo Arqueológico de Tumaco-La Tolita».
Interrogantes sobre la custodia
Siempre será una buena noticia preservar el patrimonio cultural de la Nación y de la humanidad. Y es de celebrar que el Gobierno encuentre los lugares oportunos para la conservación, preservación y exhibición del patrimonio. Sin embargo, surgen algunos interrogantes tras leer el anuncio de la ministra. Si los bienes estaban en «custodia» de la familia Errázuriz Cox, como se lee en el comunicado, y no en posesión, se trató de una devolución de bienes patrimoniales, y no de una recuperación. Bastaba con pedirlos de vuelta, que supongo fue lo que ocurrió, según permite colegir la lectura del texto.
Desafíos de conservación
Esperemos que se haga todo el proceso con el cuidado que la naturaleza de tales bienes exige, y que el museo tenga la capacidad y las instalaciones idóneas para acoger las piezas devueltas. Como se sabe, el ICAHN tiene problemas de espacio para albergar todas las piezas que componen su colección. En consecuencia, se debería empezar a proyectar un museo nacional de antropología e historia. Pero parece que este gobierno dejó pasar la oportunidad de crear el nuevo centro cultural que necesitan la colección del ICAHN y de la Nación.
Problemas previos
Son de conocimiento público las dificultades para la preservación de la obra y las limitaciones de espacio que tienen el ICAHN y otros museos y entidades culturales del país. Por poner un caso, muchas de las colecciones de bienes precolombinos que se estatalizaron en el año dos mil doce, cuando se lanzó un ultimátum a los coleccionistas que tenían en su haber piezas arqueológicas, cambiaron de mano, al menos en su título, pero, por causa de las carencias y de las limitaciones mencionadas, permanecieron en esas mismas manos privadas que habían construido y preservado las colecciones. Desde entonces es poco lo que se ha avanzado.
Medidas insuficientes
El Gobierno actual, tan preocupado en su discurso por las culturas, los saberes y las artes que nutren el patrimonio nacional, apenas si tomó medidas al respecto. Que sepamos, no se propuso el proyecto de ampliar los museos actuales ni de crear un museo nacional de antropología e historia que pudiera albergar esas colecciones que, por causa de las falencias mencionadas, siguen estando en espacios privados, aunque hagan parte del patrimonio público.



