Francia confirmó su condición de máxima favorita para conquistar el Mundial 2026 al derrotar 2-0 a Marruecos en los cuartos de final. El equipo dirigido por Didier Deschamps resolvió el compromiso con autoridad, dominó el desarrollo del juego y volvió a exhibir un equilibrio entre ataque y defensa que lo ha acompañado durante toda la competencia.
Con este resultado, el vigente subcampeón del mundo avanzó a las semifinales, donde tendrá como próximo rival a España.
Francia confirma su poder ofensivo en el Mundial 2026
Uno de los principales argumentos del equipo francés sigue siendo su capacidad para generar peligro en ataque. Kylian Mbappé continúa liderando la ofensiva, aunque el rendimiento colectivo ha demostrado que el potencial goleador va mucho más allá de su principal figura. Ousmane Dembélé acumula cinco anotaciones en seis partidos y atraviesa uno de los mejores momentos del campeonato.
A ese frente ofensivo se suma Michael Olise, quien asumió un papel determinante como generador de juego. Su capacidad para conectar el mediocampo con los atacantes ha permitido potenciar el rendimiento de Mbappé y Dembélé, mientras que Barcolá y Doué han alternado minutos ampliando el campo y ofreciendo nuevas alternativas ofensivas cada vez que Deschamps modifica el esquema.
Incluso cuando el equipo tarda en abrir el marcador, mantiene la calma. Así ocurrió frente a Senegal, Paraguay y Marruecos, compromisos en los que el primer gol llegó después de la primera hora de juego. Sin embargo, Francia nunca renunció a su propuesta ofensiva, respaldada por la calidad individual de sus futbolistas y la profundidad de su banco de suplentes.
El mediocampo y la defensa impulsan la candidatura francesa
Si el ataque acapara los reflectores, el crecimiento del mediocampo y la seguridad defensiva explican buena parte del éxito francés. Durante la fase de grupos, Didier Deschamps realizó varios cambios en la zona de volantes buscando el equilibrio ideal entre Aurélien Tchouaméni, Manu Koné y Adrien Rabiot.
Frente a Marruecos, esa búsqueda pareció encontrar respuesta. Koné firmó una destacada actuación antes de ser sustituido por Warren Zaïre-Emery, mientras que Rabiot completó uno de sus mejores partidos del torneo. Todo indica que esa combinación será la elegida por el seleccionador para afrontar el desafío de las semifinales.
En defensa, la pareja conformada por William Saliba y Dayot Upamecano volvió a responder con solvencia. A pesar del carácter ofensivo del equipo, Francia ha logrado controlar los contragolpes rivales gracias a la coordinación de sus centrales, una virtud que le permitió sumar su tercer partido consecutivo sin recibir anotaciones.
España se proyecta como posible próximo reto de una selección que aspira al título
El siguiente obstáculo para Francia podrá ser España si vence a Bélgica, en un duelo que pondrá frente a frente a dos de las selecciones más fuertes del campeonato. La clasificación adquiere un significado especial porque representa la tercera semifinal consecutiva para el equipo dirigido por Didier Deschamps, una muestra de la continuidad competitiva que ha mantenido en los últimos grandes torneos.
Con un ataque liderado por Mbappé y Dembélé, un mediocampo que parece haber encontrado su mejor versión y una defensa que atraviesa su momento más sólido, Francia llega a la recta final del Mundial 2026 con argumentos suficientes para sostener el rótulo de principal candidata al título. Ante Marruecos volvió a demostrar que, más allá de las individualidades, su mayor fortaleza sigue siendo el funcionamiento colectivo.



