Crisis invernal en Córdoba dispara precios de alimentos básicos en el Atlántico
El impacto de la emergencia climática en el departamento de Córdoba se está sintiendo con fuerza en el Atlántico, donde los precios de productos esenciales como la yuca, el plátano y la mazorca han experimentado aumentos significativos. La Gran Central de Abastos del Caribe (Granabastos) ha reportado estas variaciones, que afectan directamente a los consumidores de la región costeña.
Problemas en la cadena de suministro
En las últimas semanas, Córdoba —uno de los principales proveedores de estos cultivos para el Caribe— ha sufrido afectaciones severas por las intensas lluvias. Las inundaciones han dañado miles de hectáreas de cultivos, dificultando el acceso a las fincas, reduciendo la oferta disponible y deteriorando la calidad de los productos que logran llegar a los mercados.
Fabiola Elías, gerente de Granabastos, explicó a medios locales que la yuca está llegando "mojada y no con el 100% de la calidad habitual", mientras que el plátano y la mazorca presentan variaciones importantes tanto en presentación como en precio. Esta situación mantiene en alerta tanto a comerciantes como a consumidores, dado que estos alimentos forman parte esencial de la gastronomía cotidiana del Caribe colombiano.
Impacto en la mesa costeña
En Barranquilla y su área metropolitana, estos productos son fundamentales en la alimentación diaria:
- La yuca se utiliza en bollos, sopas y fritos tradicionales
- El plátano es infaltable en tajadas, patacones y sancochos
- La mazorca es protagonista de arepas, sancochos y diversas preparaciones típicas
Por ello, cualquier variación en sus precios afecta de manera directa el presupuesto familiar. El plátano hartón, por ejemplo, ha alcanzado precios que rondan los 1.800 pesos por unidad, superando los 1.600 pesos que los comerciantes consideraban un techo habitual en condiciones normales.
Dificultades específicas por producto
La yuca es especialmente sensible a los cambios climáticos debido a su facilidad para deteriorarse cuando se humedece. Actualmente está llegando en condiciones que reducen significativamente su vida útil, lo que obliga a los comerciantes a ajustar precios para compensar las pérdidas y el mayor riesgo de merma.
La mazorca criolla también presenta problemas, con un comportamiento de precios vinculado directamente a las dificultades logísticas generadas por las lluvias persistentes. Las carreteras afectadas y las condiciones climáticas adversas han complicado tanto la recolección como el transporte desde las zonas productoras hasta los centros de distribución.
Riesgo de desabastecimiento y alternativas
Pese a la preocupación generalizada, las autoridades y administradores de la central de abastos aseguran que no existe un riesgo inmediato de desabastecimiento. Según Fabiola Elías, diariamente ingresan entre 790 y 1.000 toneladas de alimentos gracias a alianzas estratégicas con otras regiones del país, lo que ha permitido suplir parcialmente la caída en la producción cordobesa.
Este abastecimiento estable se debe, en parte, a la red nacional de 14 centrales de abasto que funciona de manera articulada para responder a emergencias climáticas o coyunturas de mercado. Según cifras registradas, Granabastos alcanzó cerca de 2.800 toneladas de ingreso al cierre de 2025, lo que representa un incremento del 17% respecto al año anterior.
En medio de la fluctuación de precios de los productos afectados, otros alimentos han presentado disminuciones importantes. El huevo y el queso mostraron caídas entre el 13% y el 14%, convirtiéndose en alternativas más económicas para los hogares. Asimismo, productos como la lechuga y la mazorca cañera han registrado precios a la baja, ofreciendo opciones más asequibles para los consumidores.
Compromiso social y perspectivas futuras
Más allá del ámbito comercial, Granabastos está adelantando una campaña interna para enviar ayudas alimentarias a las comunidades cordobesas más afectadas por la emergencia invernal, articulándose con la Gobernación del Atlántico en este esfuerzo humanitario. "El compromiso no es solo comercial, también es social", destacó la gerente de la central de abastos.
Mientras las condiciones climáticas sigan afectando los ciclos agrícolas, el precio de productos clave como la yuca, el plátano y la mazorca continuará siendo un termómetro del impacto de las lluvias en la región Caribe. Por ahora, el Atlántico enfrenta un aumento de precios que, aunque considerado manejable por las autoridades, exige atención constante y estrategias coordinadas para mitigar su efecto en la mesa diaria de las familias costeñas.
