En el marco de la primera conferencia para la transición más allá de los combustibles fósiles, que reúne en Santa Marta a gobiernos de más de 50 países, se celebró un panel en el que se abordó el papel del agro y la reforma agraria para enfrentar la crisis alimentaria y climática a nivel global.
Intervención de la ministra de Agricultura
Martha Carvajalino, ministra de Agricultura, aseguró que la crisis climática no es un tema de individualidades y que, mientras se debate de quién es la responsabilidad, el problema se sigue agudizando. “No podemos darnos el lujo de no pensar en las generaciones futuras”, afirmó. Agregó que se trata de una discusión de país en donde el modelo de producción debe cambiar si se quiere una transición justa que beneficie a todos.
La ministra también señaló que la tenencia de la tierra está altamente concentrada, lo que representa una relación estrecha con los modelos extractivos y procesos de despojo, acaparamiento y desigualdad. “Si no resolvemos estas cuestiones, difícilmente lograremos una justicia agraria y energética”, indicó.
Por último, Carvajalino opinó que el acceso a la energía limpia debe ser un derecho del pueblo, fundamentalmente de quienes trabajan en la tierra, y que los modelos de producción deben cambiar. “Suele pasar que los intereses corporativos con recursos para grandes campañas sobre desarrollo ambiental a veces ciegan la discusión colectiva sobre cómo queremos alimentar a este país”, dijo.
Declaraciones de la ministra de Ambiente
Irene Vélez, ministra de Medio Ambiente, aseguró que es falsa la idea de que hay una competencia entre la producción de alimentos y la transición energética. “Quieren detener la transición que este Gobierno ha impulsado no solo por el bien ambiental del planeta, sino por la seguridad económica que logramos al generar menor dependencia de la exportación de carbón y petróleo”, comentó.
Además, señaló que durante décadas la agricultura quedó atada a los combustibles fósiles, lo que debilitó la soberanía alimentaria. “Nos hicieron dependientes de los hidrocarburos, incluso en lo que comemos y cultivamos”, afirmó.
Aportes de la academia
Eloísa Bernal, profesora de la Universidad del Norte, agregó que hay conexiones económicas entre los mismos actores de la agricultura y el ambiente que controlan la tierra y el agua, y que se desarrollaron conjuntamente para seguir ampliando la producción de combustibles fósiles. “No es que cada uno contribuya al daño climático; hay una relación. Por eso es importante pensar en la colaboración entre diferentes ministerios y áreas de política, porque las soluciones deben ser conjuntas e intersectoriales”, sostuvo.
El panel concluyó con un llamado a la acción coordinada para enfrentar la crisis climática desde el sector agropecuario, destacando la necesidad de reformas estructurales y una transición energética justa.



