¿Cuánto cuesta vapear en un espacio cerrado en Colombia?
Vapear en una oficina, un bar, un centro comercial o cualquier espacio cerrado en Colombia tiene consecuencias legales, pero la sanción no es única. La ley distingue entre la persona que usa el dispositivo y el lugar que permite el consumo, aplicando multas diferentes a cada uno.
Multa para quien vapea
Daniel Amado Murillo, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica de Colombia, explica que a la persona que vapea en un espacio cerrado se le aplica una multa tipo 3 del Código Nacional de Policía, que puede alcanzar hasta 16 salarios mínimos diarios legales vigentes. "Puede variar entre COP 752.000 y COP 933.000, dependiendo de qué otras infracciones se concurran, qué tipo de sustancia sea y sobre todo qué espacios: si se hace dentro de un colegio o una universidad, puede ser mucho mayor la sanción", añade.
Multa para el establecimiento
Ana Gabriela Chaverra, abogada asociada en Galo Estudio Legal, señala que el establecimiento donde ocurre el consumo también es responsable. La Ley 2354 de 2024 extendió a los vapeadores las restricciones que ya regían para el cigarrillo bajo la Ley 1335 de 2009. "La ley establece que el consumo de dichas sustancias en espacios cerrados constituye una infracción susceptible de ser sancionada con multas sucesivas desde un salario mínimo legal mensual vigente hasta 100 salarios mínimos legales mensuales vigentes", explica Chaverra.
Con el salario mínimo de 2026, ese rango va de COP 1.750.905 (un salario mínimo mensual) a COP 175.090.500 (100 salarios mínimos mensuales). La Alcaldía impone esta sanción, que recae sobre quien administra el lugar, no sobre quien usa el vapeador.
¿Cuánta gente vapea en Colombia?
La Encuesta Nacional de Salud Mental 2025, del Ministerio de Salud, midió por primera vez el consumo de vapeadores en el país. Encontró que el 6,4 % de los colombianos de 12 años o más los ha usado alguna vez en la vida.
Entre los adultos jóvenes de 18 a 44 años, el consumo se dispara al 12 % en hombres y 6,7 % en mujeres, casi el doble del dato general. También influye el lugar de residencia: 7,0 % en zonas urbanas frente a 4,2 % en rurales. Además, hay una brecha socioeconómica marcada: 9,4 % de consumo en estratos 4, 5 y 6, más del doble que el 4,5 % en estratos 1, 2 y 3.



