La cebolla y la papa son dos ingredientes esenciales en la cocina colombiana. Sin embargo, guardarlos juntos puede ser perjudicial para su conservación y consumo. Así lo advierte Sandra Viviana Medina López, bióloga y doctora en Ciencia y Tecnología de Alimentos de la Universidad Nacional de Colombia.
¿Por qué no se deben almacenar juntos?
Según la experta, las papas absorben mucha humedad, por lo que necesitan lugares secos y oscuros. Al retener humedad, propician que las cebollas se pudran. Por su parte, las cebollas generan etileno, un gas que estimula la brotación de las papas (aparición de ojos y raíces) y acelera su descomposición. Además, los compuestos azufrados de la cebolla pueden impregnar las papas, alterando su sabor.
“Tampoco es recomendable guardar cebollas con manzanas, porque además de deteriorarse más rápido, estas absorben su sabor característico”, afirma Medina.
¿Cómo conservar cada una?
La bióloga recomienda guardar papas y cebollas por separado, en lugares frescos, oscuros y bien ventilados. Los recipientes ideales son porosos, como bolsas de tela o cartón. Las papas no deben recibir luz solar directa, ya que esto genera sustancias tóxicas que las vuelven verdes. Tampoco deben refrigerarse, porque el frío convierte el almidón en azúcar, alterando su sabor.
En cuanto a las cebollas enteras, deben mantenerse a temperatura ambiente y con circulación de aire. Si ya se han cortado, los trozos sobrantes deben guardarse en el refrigerador, en un recipiente cerrado. “La clave es no acercarlas demasiado porque el deterioro de ambas se acelera a gran escala”, puntualiza Medina.
Datos históricos y usos en Colombia
La papa tiene origen en el altiplano andino desde hace unos 8.000 años y llegó a Europa en el siglo XVI. La cebolla cuenta con más de 5.000 años de historia y fue traída a América por los españoles. En Colombia, se usan principalmente la cebolla larga y la cabezona en platos como changua, sopas y caldo de costilla.
Para más consejos de cocina y conservación de alimentos, escribe a Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com).



