Los recursos de los cafeteros, representados en el Fondo Nacional de Café (FoNC) y administrados por la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), atraviesan días claves por cuenta de la renovación del contrato de administración, que vence el próximo 7 de julio. Si bien se han mantenido reuniones de negociación entre el Ministerio de Hacienda, el Ministerio de Agricultura y la Federación, el gobierno de Gustavo Petro ha mostrado su negativa a renovar el contrato a la FNC, que sería la única entidad en el país con capacidad para manejar los parafiscales cafeteros.
Acercamientos paralelos con cooperativas
Portafolio conoció en primicia que, al tiempo que el Gobierno mantiene conversaciones con la Federación para definir el futuro del contrato de administración del Fondo, también estaría adelantando acercamientos con cooperativas y asociaciones cafeteras para entregarles el manejo de esos recursos y sacar de la ecuación a la FNC. Según una fuente que pidió no ser identificada, “mientras el Gobierno sostiene reuniones de negociación de la renovación del contrato con la Federación, que incluso tuvieron una reunión este martes, también ha habido acercamientos con las cooperativas, asociaciones y dignidades”.
La mezquindad de Gustavo Petro tendría como motivo la elección de Germán Bahamón como gerente de la FNC, lo que convirtió cualquier acción sobre el gremio en una fijación personal del primer mandatario con el timonel de los cafeteros, según expertos.
Posibles alternativas y reacciones
De acuerdo con Juan Camilo Restrepo, exministro de Hacienda y Agricultura, actualmente el Gobierno baraja varias posibilidades para cambiar la administración del Fondo de los caficultores. “Está la de pasarle el Fondo a la Fiduprevisora y pueden estar barajando ahora la de las cooperativas. El Gobierno sigue con su ojeriza con la FNC. Los documentos que debieron intercambiar en la reunión de ayer, probablemente van a reflejar del lado del Gobierno esa mala disposición con la FNC”, dijo.
Andrés Valencia, exministro de Agricultura, señaló que intentar entregar los recursos de los cafeteros a cooperativas y asociaciones tiene implicaciones estructurales. “No se puede entregar el Fondo a las dignidades sin tener una estructura administrativa sólida detrás. ¿Quién va a comprar el café? ¿Cómo lo van a comprar? Todo se hace simplemente por hacer daño”, alertó.
Marco legal y antecedentes
Juan Camilo Restrepo destacó que la Corte Constitucional ha señalado que los fondos parafiscales deben ser manejados por el gremio privado que exhiba mayor grado de democratización en su organización interna. “La Federación es la que puede exhibir los mejores índices de democratización, y, por lo tanto, es la llamada a manejar el Fondo. Vemos un forcejeo de un Gobierno que quiere imponer en la renovación sus caprichos y la Federación está defendiendo la razón de ser y la filosofía del Fondo, trabajo que ha hecho muy bien”, dijo.
La administración del Fondo no responde a una decisión política del Gobierno de turno. Su manejo por parte de la Federación Nacional de Cafeteros está respaldado por un marco legal consolidado durante décadas, desde la Ley 76 de 1927 y la Ley 41 de 1937, hasta normas posteriores como el Decreto Ley 2078 de 1940 y la Ley 11 de 1972. Además, la Corte Suprema de Justicia y la Corte Constitucional han ratificado este esquema.
Vigilancia de la Contraloría
Anwar Daccarett, Contralor Delegado para el sector Agropecuario, señaló que se adelantará un seguimiento especial a la renovación del contrato del FoNC sin que ello comporte coadministración. Manifestó que el interés es proteger el patrimonio del Fondo y a las 570.000 familias cafeteras. Informó que la entidad iniciará en julio una auditoría en el marco de su plan de vigilancia, con énfasis en la ejecución de los recursos del Fondo, los procesos de contratación de 2025, las inversiones y el funcionamiento de Cenicafé, así como en la renovación cafetera.
Riesgos para el sector cafetero
Una eventual no renovación del contrato podría generar consecuencias económicas y sociales para los productores cafeteros. La garantía de compra, mecanismo que permite a los productores vender su café bajo una referencia pública de precio, es uno de los principales puntos de atención. Sin esta garantía, los cafeteros podrían recibir hasta un 20% menos por cada carga comercializada, afectando los ingresos de los hogares y la capacidad de inversión en las fincas.
Andrés Valencia detalló que el trabajo que realiza la Federación no es fácil, pues el grano tiene condiciones técnicas muy específicas: el tamaño, la región de origen, si se ha certificado o no. “Acá la pregunta que se debe hacer es quién va a comprar el café, quién va a ir, el grano que se necesita, cómo cubrirlo en la bolsa de Nueva York. La simple insinuación que hacen ya es muy grave”, opinó. Además, destacó que si la Federación ya no está en el mercado comprando café, eso generará un colapso en el precio del café. “Todo es un desastre, pero este es un problema que tiene un Gobierno obsesionado con una entidad y con una persona que, al final del día, lo que va a hacer es mucho más daño que bien”, manifestó.
Implicaciones sociales y de asistencia técnica
Para Restrepo, “qué asistencia técnica le va a dar una entidad que no conoce de café, que no tiene la red nacional de cobertura para llegar con el servicio técnico a los 800 municipios. Y algo así parecido sucedería con la garantía de compra, que es una de las cosas más valiosas que tiene el café”.
Gustavo Gómez, presidente de Asoexport, dijo que el contrato debe firmarse con la Federación de Cafeteros “para evitar incertidumbre en el sector y no afectar la continuidad de las exportaciones de café en Colombia”.
Riesgos financieros y cláusulas aceleratorias
Portafolio también conoció que uno de los mecanismos con los que cuenta el Fondo para tener la garantía de compra es pedir créditos bancarios para realizar el pago de contado y una vez se realice el recaudo de los parafiscales se pagan las obligaciones financieras. Sin embargo, dichos créditos cuentan con cláusulas aceleratorias que, de hacerse efectivas por la incertidumbre en torno a la renovación del contrato, traerían problemas financieros a los caficultores. Valencia confirmó que generalmente “el banco le presta plata al Fondo, y como garante está la Federación. Si la Federación ya no va a estar en el panorama donde están los recursos, el banco se va a poner nervioso y puede aplicar las cláusulas”.
Hasta el cierre de esta edición, tanto la Federación Nacional de Cafeteros como el Ministerio de Hacienda y el Ministerio de Agricultura mantenían una reunión sobre el futuro de la administración del Fondo Nacional del Café, sin que se emitieran pronunciamientos sobre las decisiones tomadas.



