Hidroituango propuso reactivar la denominada “Hora Gaviria” como parte de un paquete de medidas para enfrentar el riesgo de un eventual racionamiento de energía en Colombia. La iniciativa surge en medio de las alertas por un déficit en la oferta eléctrica, la llegada del fenómeno de El Niño y las deudas que, según el sector, el Gobierno nacional mantiene con las empresas de energía y que ya superan los $9 billones.
Mesa técnica para definir medidas urgentes
El gerente de la Sociedad Hidroituango, Alejandro Arbeláez, aseguró que el país se está acercando a un escenario crítico para el sistema eléctrico y respaldó la propuesta del presidente electo, Abelardo De la Espriella, de convocar una mesa técnica con todos los actores del sector para definir acciones que permitan afrontar la coyuntura. Según explicó, esa instancia debería instalarse en los próximos días y no esperar a la posesión del nuevo Gobierno el próximo 7 de agosto. El objetivo es que, durante las semanas previas al cambio de administración, generadores, transmisores, distribuidores, comercializadores, gremios, autoridades y entes reguladores construyan una hoja de ruta basada en los diagnósticos que ya existen sobre el comportamiento del sistema energético.
“Podamos converger los diferentes actores, generadores, transmisores, gremios, entes reguladores y diferentes autoridades para que encontremos, a partir de los diagnósticos que ya se han hecho, cómo trazamos una hoja de ruta”, manifestó Arbeláez.
Propuesta de la Hora Gaviria
Entre las propuestas que llevaría a discusión figura el regreso de la llamada “Hora Gaviria”, una medida aplicada durante la crisis energética de comienzos de la década de los noventa que consiste en adelantar una hora los relojes para aprovechar durante más tiempo la luz natural y reducir la demanda en los horarios de mayor consumo.
“Vamos a analizar, por ejemplo, la posibilidad de adelantar los relojes de Colombia en una hora, de manera que el consumo de energía deje de concentrarse entre las 6:00 de la tarde y las 9:00 de la noche. Al aprovechar una hora adicional de luz natural, esa demanda podría distribuirse mejor y disminuir la presión sobre el sistema”, explicó el directivo.
Centrales térmicas y ahorro de agua
Además del cambio de horario, la Sociedad Hidroituango planteará que se creen incentivos económicos para que las centrales térmicas entren en operación de manera inmediata. La propuesta busca reducir la dependencia de la generación hidroeléctrica y preservar el agua almacenada en los embalses antes de la llegada del fenómeno de El Niño. Arbeláez sostuvo que actualmente una parte importante de las plantas térmicas permanece fuera de operación mientras el país continúa utilizando de forma intensiva los recursos hídricos para producir electricidad, una situación que, a su juicio, incrementa la vulnerabilidad del sistema frente a una temporada de altas temperaturas y menores lluvias.
“Es imperdonable que, a las puertas de un apagón como consecuencia del fenómeno de El Niño, tengamos hoy más de la mitad de las centrales térmicas aún apagadas y que, mientras tanto, el país siga generando con energía hidráulica. Nos estamos gastando hoy el agua que nos hará falta mañana”, afirmó.
El gerente señaló que el mayor consumo de electricidad se concentra entre las 6:00 de la tarde y las 10:00 de la noche, por lo que considera necesario adoptar medidas para reducir la demanda durante esas horas. Según sus cálculos, adelantar el reloj permitiría disminuir el consumo de energía cerca de un 2 %, porcentaje que podría marcar la diferencia en un escenario de estrechez del sistema.
“Ese 2 % puede ser determinante para que haya o no haya racionamientos. Aquí se trata de poner diferentes alternativas sobre la mesa y, conjuntamente, ver cómo podemos articularlas para que Colombia no se apague”, agregó.
El directivo insistió en que la prioridad debe ser optimizar la oferta energética mediante una combinación de menor consumo y mayor disponibilidad de generación térmica, con el propósito de afrontar el periodo de menor hidrología que, según sus estimaciones, podría extenderse hasta noviembre de 2026.
El antecedente de la Hora Gaviria
La propuesta revive una medida que Colombia implementó durante la crisis energética registrada entre marzo de 1992 y febrero de 1993, cuando el país enfrentó cortes de electricidad que en algunas ciudades, como Bogotá, alcanzaron hasta nueve horas diarias. La emergencia ocurrió durante el gobierno de César Gaviria y estuvo asociada al fenómeno de El Niño, los bajos niveles de los embalses, dificultades financieras del sector y sobrecostos en proyectos hidroeléctricos. Como respuesta, el Gobierno decidió adelantar una hora los relojes a partir del 2 de mayo de 1992 para extender el aprovechamiento de la luz solar y disminuir la demanda de energía en las horas de mayor consumo. La medida permaneció vigente hasta enero de 1993 y desde entonces pasó a conocerse como la Hora Gaviria.
Posteriormente, esa crisis impulsó una transformación del sistema eléctrico colombiano que incluyó la creación de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), una mayor participación de inversión privada en el sector y cambios regulatorios en generación, transmisión e interconexión eléctrica.
Impacto económico de un apagón
En medio de las nuevas alertas sobre el comportamiento del sistema, Arbeláez sostuvo que la discusión debe concentrarse en adoptar decisiones antes de que se profundicen los efectos del fenómeno climático. También advirtió que un apagón tendría un elevado impacto económico y estimó que cada hora de interrupción del servicio podría representar pérdidas cercanas a US$50 millones para el país.



