El empresario Juan Carlos Caycedo, creador de Importools, tiene claro que su negocio no va a parar por el arancel de entre 10% y 35% que el Gobierno alista a más de 120 productos que se importan hoy al país. "Hay que estar muy pendiente igual de qué pasa, cómo está evolucionando, si lo aprueban o si no", afirma. Como Caycedo, el empresariado colombiano y el sector del comercio exterior están entre la espada y la pared por el decreto que prepara el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo para activar los llamados aranceles inteligentes contemplados en el Plan de Desarrollo del gobierno Petro.
Objetivo de los aranceles inteligentes
El objetivo es proteger la industria nacional de algunos productos que importa el país y que están en desventaja. Aunque en los actores del sector existe una opinión sobre los beneficios y los retos por el aumento de las tarifas, en el corto plazo la medida puede contribuir a la industria local, pero a largo plazo tendría efectos inflacionarios que no solo afectarían a los importadores, sino a los consumidores.
De acuerdo con Caycedo, en principio la medida puede sonar beneficiosa, especialmente por la competencia que tiene la producción local con las compras externas provenientes de China. Sin embargo, también alertó que este tipo de iniciativas, en el largo plazo, terminan afectando el bolsillo de los consumidores. Es decir, se podría generar un choque inflacionario.
Impacto en los precios finales
"El importador no va a dejar de traer mercancía o productos porque suban los aranceles. Por eso vemos que lo que va a terminar pasando es que se van a pagar más impuestos y, al final, eso se va a traducir en más costos para el cliente final", manifestó Caycedo. El empresario destacó que los importadores casi siempre acatan los aranceles que se les imponga, pero traducen dichos aumentos en el precio final.
"Evidentemente, va a haber un impacto a mediano o a largo plazo. Honestamente, para las personas que nos dedicamos a importar, es poco probable que dejemos de hacerlo por esos tipos de productos, principalmente porque uno busca ser mucho más competitivo día a día", reiteró.
Alternativas de los importadores
En palabras de Caycedo, el importador colombiano es resiliente, por lo que encontrará formas para "darle la vuelta" a la situación. ¿Cómo lo haría? Encontrando otro tipo de productos para traer al país, o buscando mercados con los que se tenga un Tratado de Libre Comercio (TLC) y de esta forma amortiguar el impacto de los aranceles. Aunque es un tema económico, cree que cuando un Gobierno trata de proteger la industria nacional, hay que pensar también a largo plazo.
Preocupaciones de los gremios
Según Javier Díaz, presidente de Analdex, los aranceles inteligentes constituyen una herramienta que, para que sea verdaderamente rigurosa y beneficiosa, debe basar las decisiones en datos y análisis profundos de información. "Si el propósito central es proteger la producción nacional, el Ministerio debe realizar análisis sectoriales detallados para evitar impactos negativos en las cadenas de valor", apuntó.
Díaz señaló que es vital comprender la dinámica de los encadenamientos productivos, dado que para un sector representa un bien final, para otro es un insumo intermedio o materia prima esencial. "Sin un análisis integral de estas cadenas, se corre el riesgo de restar competitividad a las industrias que dependen de estas importaciones", afirmó.
Efectos en la industria del plástico
Daniel Mitchell, presidente ejecutivo de Acoplásticos, rescató que existen ciertos productos plásticos que se beneficiarían de la medida, en reacción a un incremento "desmedido" de las importaciones de productos a precios muy bajos, incluso por debajo de los costos, provenientes en su mayoría de China. Sin embargo, alertó que a la industria de los plásticos colombiana le preocupa que se establezcan aranceles inteligentes sobre materias primas o insumos intermedios que se usen para el producto final.
"Eso elevaría los precios de bienes finales, muchos de ellos de la canasta familiar, y eventualmente también implicaría una pérdida de competitividad para las empresas que utilizan estas materias primas o insumos", opinó Mitchell.
Sectores potencialmente beneficiados
De acuerdo con los actores consultados, los beneficiados podrían ser las industrias textileras, las de calzados, las de utensilios de cocina e incluso los plásticos. Para Analdex, más allá de señalar sectores ganadores o perdedores de manera generalizada, la discusión de fondo debe centrarse en cómo se promueve estratégicamente el crecimiento sostenible de la industria nacional.
"El Ministerio ha identificado sectores con presiones competitivas -tales como cables eléctricos, plásticos, petroquímica, siderurgia, metalmecánica, tableros de madera y productos autoadhesivos-, así como reducciones en el segmento textil", dijo Díaz. Agregó que desde la perspectiva gremial, se entiende que el modelo económico colombiano requiere esquemas de protección en ciertos eslabones, pero necesita una "profunda" integración global en otros para mantener el equilibrio comercial y el empleo.
Desarrollo de la industria nacional
Juan Carlos Caycedo destacó que uno de los puntos que se debe estudiar es el desarrollo de la industria nacional, debido a que si el país sigue importando algunos productos terminados, es porque no se ha desarrollado o evolucionado lo suficiente para producir. "Puede faltar nivel tecnológico, como el que existe en China o a nivel global. Por eso no descartamos que es una buena oportunidad, en un principio, para fortalecer y proteger la industria local. Por eso creo que están dando tiempo para mejorar, por eso hay que salir y ejecutar la industria bien", concluyó.



