La gestión de los parqueaderos de visitantes en conjuntos residenciales colombianos se ha convertido en un foco recurrente de conflictos operativos y administrativos. Los problemas incluyen incumplimientos normativos, dificultades en la trazabilidad de cobros y ausencia de controles efectivos sobre su uso. Esta problemática afecta tanto a conjuntos pequeños como a grandes complejos urbanísticos.
Incumplimientos normativos y uso indebido
La Ley 675 de propiedad horizontal establece que los parqueaderos de visitantes son bienes comunes destinados a uso temporal. No pueden ser asignados de forma permanente a residentes ni vendidos de manera independiente. Sin embargo, en la práctica, estas disposiciones no siempre se cumplen. Se han identificado casos donde residentes ocupan estos espacios de forma prolongada o establecen acuerdos informales con vigilancia para asegurar su uso continuo. Estas prácticas, sumadas a la falta de controles, generan desorden en la asignación de cupos.
El Ministerio de Vivienda ha reiterado que el cobro por el uso de estos parqueaderos solo es permitido si se aprueba en asamblea general, está en el reglamento de propiedad horizontal y los recursos se destinan a un fondo común. Además, estos espacios no pueden convertirse en unidades de explotación comercial ni en áreas de uso exclusivo. El incumplimiento de estos lineamientos ha derivado en disputas internas y cuestionamientos hacia las administraciones, especialmente sobre la transparencia en el manejo de recursos.
Fallas operativas y falta de trazabilidad
Según expertos, un factor que agrava la situación es la dependencia de métodos manuales para el registro y control de los parqueaderos. Muchas copropiedades usan planillas en papel, hojas de cálculo o sistemas de tickets que dificultan la verificación de datos. Estas herramientas presentan limitaciones en la trazabilidad de ingresos y egresos, impidiendo auditorías precisas. Los cambios de turno del personal de vigilancia generan discontinuidad en la información, incrementando la posibilidad de inconsistencias.
Daniel Laverde, vocero de Properix, plataforma tecnológica para gestión de copropiedades, señala que el problema trasciende lo normativo: "Donde haya oportunidad de generar ingreso sin control, se va a aprovechar. Si lo hacemos en planillas o tickets manuales, se abre la brecha para el desorden, y la administración termina recibiendo reclamos."
Soluciones tecnológicas
Ante este panorama, han surgido soluciones tecnológicas que centralizan la información y automatizan procesos. Estas herramientas permiten registrar ingresos y salidas con datos del vehículo y visitante, y aplicar tarifas aprobadas en asamblea. Laverde destaca la importancia de integrar a los actores involucrados: administración, guardas de seguridad y residentes. "Si no les damos herramientas adecuadas a cada uno, el control se pierde", concluye.



