Obras comerciales en Bogotá acumulan 7 años de retrasos y afectan a comerciantes
Obras comerciales en Bogotá con 7 años de retrasos

Proyectos comerciales en Bogotá se convierten en elefantes blancos tras siete años de retrasos

Un ambicioso plan para revitalizar sectores comerciales en Bogotá se encuentra en peligro de convertirse en lo que los expertos denominan "elefantes blancos". Se trata de las obras de calles comerciales a cielo abierto en las localidades de Engativá y Barrios Unidos, proyectos que fueron contratados inicialmente en el año 2018 y que, tras siete años de gestiones, siguen sin completarse.

La concejal Diana Diago del Centro Democrático ha sido quien ha levantado la voz de alerta en el Cabildo Distrital, denunciando cómo estas obras diseñadas para reactivar la economía local se han transformado en fuentes constantes de problemas para comerciantes y residentes de la zona.

Historia de incumplimientos y nuevas adjudicaciones

Originalmente, los proyectos contemplaban la transformación completa de importantes corredores como la carrera 112A en Engativá y la carrera 50 en Barrios Unidos. Sin embargo, el contratista inicial demostró avances mínimos, lo que llevó al Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) a adjudicar un nuevo contrato en 2024 por un valor de 28.000 millones de pesos con el objetivo específico de culminar las obras pendientes.

La meta establecida era entregar los proyectos completamente terminados en enero de 2025, pero este plazo tampoco se cumplió. Según el informe más reciente, con corte a diciembre, la etapa de construcción apenas registra un 48,78% de ejecución, lo que representa un preocupante rezago del 51,22% frente a lo proyectado.

Desigualdad en los avances y recursos ya desembolsados

La situación se complica aún más cuando se analizan los detalles del contrato actual. A pesar de que el avance general no llega ni a la mitad, el contratista ya ha recibido cerca de 14.000 millones de pesos y el proyecto fue prorrogado hasta abril, acompañado de una adición presupuestal de 365 millones de pesos adicionales.

En el terreno, la realidad es aún más desalentadora. Existen frentes de obra que prácticamente no registran avances, como algunos tramos de la carrera 50 entre calles 73 y 74, o zonas específicas como la plazoleta de la calle 75. Otros sectores apenas superan el 20% o 30% de ejecución, evidenciando que las intervenciones avanzan a ritmos completamente desiguales y sin coordinación aparente.

"En total, al menos 10 frentes iniciados desde 2018 continúan sin terminar, varios con niveles de ejecución inferiores al 50%, lo que demuestra una acumulación sistemática de incumplimientos", explica un análisis técnico de la situación.

Impacto directo en la comunidad local

Mientras las autoridades discuten plazos y presupuestos, el impacto más inmediato recae directamente sobre quienes viven y trabajan en estos sectores. Comerciantes y vecinos han tenido que convivir durante años con vías deterioradas, acumulación de polvo, residuos de construcción y dificultades constantes para la movilidad tanto peatonal como vehicular.

"Llevamos años con estas obras inconclusas. Salir de nuestras casas o simplemente caminar por el barrio se ha convertido en un verdadero problema diario", relata un habitante de la zona que prefirió mantener su identidad en reserva.

Patrón preocupante en la gestión de obras públicas

Desde el Concejo de Bogotá, la discusión ha trascendido estos proyectos específicos para apuntar hacia un patrón más amplio y preocupante: obras públicas que se extienden por años más allá de sus plazos originales, cronogramas que sistemáticamente no se cumplen, y nuevas inversiones que no necesariamente se traducen en resultados tangibles en el terreno.

Con la prórroga vigente hasta abril y un avance que todavía no alcanza el 50%, la principal interrogante que flota en el ambiente es si esta vez finalmente se logrará cerrar un proyecto que, para muchos residentes y comerciantes, lleva demasiado tiempo en obra.

Por ahora, en los barrios de Engativá y Barrios Unidos, la expectativa sigue siendo exactamente la misma desde hace más de siete años: que las calles comerciales prometidas, finalmente, se terminen y puedan cumplir con su propósito original de revitalización económica y urbana.