Dos investigaciones lideradas por científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han dado lugar al desarrollo de nuevos antibióticos utilizando el veneno de un alacrán originario de Veracruz y un péptido presente en el chile habanero. Estos hallazgos buscan hacer frente a bacterias resistentes a los tratamientos convencionales, entre ellas Mycobacterium tuberculosis, Staphylococcus aureus y Pseudomonas aeruginosa.
Moléculas del veneno de alacrán
Lourival Possani Postay, investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM, campus Morelos, informó que, junto con Rogelio Hernández Pando del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ) y Richard Zare de la Universidad de Stanford, lograron aislar dos moléculas del veneno del alacrán Diplocentrus melici. Estas moléculas, denominadas benzoquinonas, cambian de color al oxidarse en contacto con el aire. Una adquiere un tono azul y mostró eficacia contra Mycobacterium tuberculosis, bacteria causante de la tuberculosis; la otra se torna roja y actúa contra Staphylococcus aureus, patógeno relacionado con infecciones cutáneas, neumonía, septicemia, meningitis, endocarditis y osteomielitis.
Possani Postay explicó que Hernández Pando evaluó la benzoquinona azul en un modelo murino con tuberculosis inducida y concluyó que funcionaba como un antibiótico eficaz contra la enfermedad. Posteriormente, el equipo detectó que también podía eliminar otras bacterias como Acinetobacter baumannii.
La determinación estructural y síntesis de ambas moléculas se realizó con el apoyo del químico Richard Zare, debido a que el laboratorio del Instituto de Biotecnología está especializado en proteínas y péptidos, pero no en benzoquinonas, compuestos heterocíclicos que no contienen aminoácidos.
Tuberculosis y resistencia antimicrobiana
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tuberculosis continúa siendo la principal causa de muerte por un agente infeccioso en el mundo. La organización estima que en 2024 hubo 10,7 millones de casos y 1,23 millones de fallecimientos relacionados con esta enfermedad. La OMS considera a Mycobacterium tuberculosis una bacteria de prioridad crítica debido al aumento de casos farmacorresistentes. De igual forma, Staphylococcus aureus está clasificada como bacteria de prioridad alta por su capacidad de desarrollar resistencia a antibióticos convencionales.
Actualmente, Hernández Pando trabaja en pruebas con nanopartículas para estabilizar y proteger ambos antibióticos antes de introducirlos en el organismo. Las dos moléculas ya cuentan con patente en México y Sudáfrica. Possani Postay señaló que el siguiente paso consiste en realizar ensayos clínicos, aunque advirtió que estos procesos requieren una fuerte inversión económica. Por ello, hizo un llamado a farmacéuticas mexicanas para apoyar el desarrollo y producción masiva de los nuevos antibióticos.
Chile habanero contra otra bacteria hospitalaria
En una línea de investigación paralela, científicos del Departamento de Medicina Molecular y Bioprocesos del Instituto de Biotecnología de la UNAM, dirigidos por Gerardo Corzo Burguete y en colaboración con Georgina Estrada Tapia del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), desarrollaron un antibiótico derivado del chile habanero. El equipo identificó en Capsicum chinense Jacq. un péptido llamado defensina J1-1, a partir del cual diseñó un proceso biotecnológico para producir el antibiótico XisHar J1-1, que ha mostrado efectividad contra Pseudomonas aeruginosa, bacteria oportunista asociada a infecciones graves en hospitales.
Las infecciones causadas por Pseudomonas aeruginosa incluyen neumonía, sepsis y afecciones urinarias, cutáneas y oculares. Debido a su creciente resistencia antimicrobiana, la OMS la considera una bacteria de alta prioridad.
Para obtener el compuesto, los investigadores modificaron genéticamente una bacteria capaz de producir la defensina J1-1 y posteriormente la cultivaron mediante fermentación sumergida, técnica utilizada para producir compuestos a gran escala. Georgina Estrada Tapia indicó que las pruebas realizadas hasta ahora utilizaron una cepa de laboratorio de Pseudomonas aeruginosa empleada para caracterizar péptidos antimicrobianos. Tanto la defensina J1-1 como algunas variantes sintéticas ya cuentan con patente mexicana.



